TOMADO DE w93 1/10 pág. 19 párr. 15
El salmista dijo respecto a ellos: “¿No odio yo a los que te odian intensamente, oh Jehová, y no me dan asco los que se sublevan contra ti? De veras los odio con un odio completo. Han llegado a ser para mí verdaderos enemigos”. (Salmo 139:21, 22.) David aborrecía a esas personas porque odiaban intensamente a Jehová. Los apóstatas están entre los que odian a Jehová y se sublevan contra él. La apostasía es, en realidad, una rebelión contra Jehová. Algunos apóstatas dicen que conocen y sirven a Dios, pero rechazan las enseñanzas y los requisitos de su Palabra. Otros sostienen que creen en la Biblia, pero rechazan la organización de Jehová y procuran activamente estorbar su obra. Cuando escogen a propósito obrar con maldad después de haber conocido lo que es correcto y la maldad está tan arraigada en ellos que es parte inseparable de su modo de ser, entonces el cristiano tiene que odiar —en el sentido bíblico de la palabra— a los que se han apegado inseparablemente a la maldad. Los cristianos verdaderos sienten lo mismo que Jehová siente hacia los apóstatas; no les intrigan las ideas apóstatas. Al contrario, les “dan asco” los que se han convertido en enemigos de Dios, pero dejan que Jehová se encargue de ejecutar venganza. (Job 13:16; Romanos 12:19; 2 Juan 9, 10.)
domingo, 14 de marzo de 2010
¿De qué mesa se alimenta usted?
Este artículo apareció en w94 1/7 págs. 8-13
¿De qué mesa se alimenta usted?
“No pueden estar participando de ‘la mesa de Jehová’ y de la mesa de demonios.” (1 CORINTIOS 10:21.)
ESTAS palabras inspiradas del apóstol Pablo demuestran que ante la humanidad están puestas dos mesas figurativas. Cada una se caracteriza por la comida simbólica que se ha colocado sobre ella, y todos comemos de una o de la otra. Sin embargo, si queremos agradar a Dios, no podemos alimentarnos de su mesa y al mismo tiempo picar de la mesa de los demonios. El apóstol Pablo advirtió: “Las cosas que las naciones sacrifican, a demonios las sacrifican, y no a Dios; y no quiero que ustedes se hagan partícipes con los demonios. No pueden estar bebiendo la copa de Jehová y la copa de demonios; no pueden estar participando de ‘la mesa de Jehová’ y de la mesa de demonios”. (1 Corintios 10:20, 21.)
2 Las palabras de Pablo nos recuerdan los sacrificios de comunión que los israelitas de la antigüedad ofrecían bajo la Ley de Jehová. Al altar de Dios se le llamaba una mesa, y se decía que el que llevaba el animal para ser sacrificado tenía comunión con Jehová y con los sacerdotes. ¿En qué sentido? Primero, Jehová participaba en el sacrificio porque la sangre se rociaba sobre su altar y las llamas por debajo consumían la grasa. Segundo, el sacerdote participaba en el sentido de que él (y su familia) comía el pecho asado y la pierna derecha del animal sacrificado. Y tercero, el que presentaba la ofrenda participaba comiéndose el resto de la carne. (Levítico 7:11-36.) Hoy día, comer de la mesa de Jehová significa adorarlo como él manda, según ejemplificaron Jesús y sus apóstoles. Para lograrlo tenemos que alimentarnos espiritualmente de lo que Jehová provee mediante su Palabra y su organización. A los israelitas, que disfrutaban de comunión especial con Jehová a Su mesa, se les prohibió ofrecer sacrificios a los demonios en su mesa. Dios ha prohibido lo mismo a los israelitas espirituales y a sus compañeros, las “otras ovejas”. (Juan 10:16.)
3 ¿Cómo pudiéramos hacernos culpables de comer de la mesa de los demonios en nuestros días? Al fomentar cualquier cosa que esté en oposición a Jehová. La mesa de los demonios incluye toda la propaganda demoníaca, cuyo propósito es engañarnos y alejarnos de Jehová. ¿A quién le gustaría alimentar el corazón y la mente con ese veneno? Los cristianos verdaderos rehúsan tener parte en los sacrificios que la mayoría de las personas hoy ofrecen a los dioses de la guerra y de las riquezas. (Mateo 6:24.)
Rehuyamos ‘la mesa de los demonios’
4 Todos afrontamos la pregunta: ¿de qué mesa estoy alimentándome? No podemos eludir el hecho de que nos vemos obligados a comer de una de esas dos mesas. (Compárese con Mateo 12:30.) No queremos comer adrede de la mesa de los demonios. Eso resultaría en que perdiéramos el favor del único Dios vivo y verdadero, Jehová. Por otro lado, si solo nos alimentamos de la mesa de Jehová, recibiremos vida eterna en felicidad. (Juan 17:3.) Sin duda, lo que comemos tiene un efecto en nuestra salud. Por ello, cualquiera que desee tener buena salud física y mental debe cuidar su dieta. Tal como los alimentos ricos en grasa y de poco valor nutritivo no contribuyen a que permanezcamos saludables físicamente, aunque los aditivos químicos les den buen sabor, así la propaganda de este mundo, sazonada con ideas demoníacas, es, en sentido figurado, alimento sin valor nutritivo que corromperá nuestra mente.
5 El apóstol Pablo predijo que en los últimos días las “enseñanzas de demonios” descarriarían a la gente. (1 Timoteo 4:1.) Estas enseñanzas demoníacas no solo se hallan en las creencias religiosas falsas; también se difunden ampliamente de otras formas. Por ejemplo, tenemos que examinar y juzgar con cuidado qué libros y revistas leemos tanto nosotros como nuestros hijos, qué programas de televisión miramos y qué obras teatrales y películas vemos. (Proverbios 14:15.) Si leemos como entretenimiento obras de ficción, ¿tratan de violencia irracional, relaciones sexuales ilícitas u ocultismo? Si buscamos aprender con la lectura de libros de divulgación, ¿exponen estos una filosofía o un modo de vivir que no sea “según Cristo”? (Colosenses 2:8.) ¿Presentan especulaciones vacías o promueven la participación en movimientos sociales mundanos? ¿Fomentan en nosotros la resolución de hacernos muy ricos? (1 Timoteo 6:9.) ¿Se trata de una publicación que presenta sutilmente enseñanzas divisivas que no son como las de Cristo? En caso de que la respuesta sea afirmativa y sigamos leyendo o viendo tales cosas, estamos en peligro de alimentarnos de la mesa de los demonios. Hoy día, centenares de miles de publicaciones fomentan filosofías mundanas que parecen ser muy sabias y actuales. (Eclesiastés 12:12.) Pero nada de esa propaganda es en realidad nueva ni nos beneficia, tal como no benefició a Eva lo que Satanás le dijo taimadamente. (2 Corintios 11:3.)
6 Por eso, ¿cómo debemos responder cuando Satanás nos invita a probar su comida demoníaca y sin valor nutritivo? Igual que Jesús cuando Satanás lo tentó a convertir las piedras en panes. Él contestó: “Está escrito: ‘No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de Jehová’”. Y cuando el Diablo ofreció a Jesús “todos los reinos del mundo y su gloria” si caía y le rendía un acto de adoración, Jesús respondió: “¡Vete, Satanás! Porque está escrito: ‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado’”. (Mateo 4:3, 4, 8-10.)
7 No hay conciliación posible entre la mesa de Jehová y la mesa que ponen sus enemigos demoníacos. Es cierto que ha habido quienes han intentado hacer eso en el pasado. Recuerde a los antiguos israelitas de los días del profeta Elías. El pueblo afirmaba adorar a Jehová, pero creía que otros dioses, como Baal, prometían prosperidad. Elías se acercó al pueblo, y dijo: “¿Hasta cuándo irán cojeando sobre dos opiniones diferentes? Si Jehová es el Dios verdadero, vayan siguiéndolo; pero si Baal lo es, vayan siguiéndolo a él”. Sin duda, los israelitas andaban “cojeando de las dos piernas”. (1 Reyes 18:21; Evaristo Martín Nieto, 1988.) Elías desafió a los sacerdotes de Baal a probar la divinidad de su dios. El Dios que hiciera caer fuego del cielo sobre el sacrificio probaría que era el verdadero. A pesar de mucho esfuerzo, los sacerdotes de Baal fracasaron. Luego Elías oró sencillamente: “Oh Jehová, respóndeme, para que sepa este pueblo que tú, Jehová, eres el Dios verdadero”. Enseguida Jehová hizo caer fuego del cielo y consumió el sacrificio animal empapado en agua. Emocionado por la convincente manifestación de la divinidad de Jehová, el pueblo obedeció a Elías y dio muerte a los 450 profetas de Baal. (1 Reyes 18:24-40.) De igual manera hoy tenemos que reconocer a Jehová como el Dios verdadero y resolvernos a comer únicamente de su mesa si aún no lo hemos hecho.
“El esclavo fiel” pone el alimento sobre la mesa de Jehová
8 El Señor Jesucristo predijo que durante su presencia un “esclavo fiel y discreto” proveería alimento espiritual para sus discípulos: “¡Feliz es aquel esclavo si su amo, al llegar, lo hallara haciéndolo así! En verdad les digo: Lo nombrará sobre todos sus bienes”. (Mateo 24:45-47.) Este esclavo no ha resultado ser una sola persona, sino la clase de cristianos dedicados y ungidos. Esta clase ha puesto sobre la mesa de Jehová el mejor alimento espiritual tanto para el resto ungido como para la “gran muchedumbre”. La gran muchedumbre, compuesta hoy de más de cuatro millones de personas, se ha unido al resto ungido en apoyar la soberanía universal de Jehová Dios y su Reino, mediante el cual santificará su sagrado nombre. (Revelación 7:9-17.)
9 Esta clase del esclavo fiel ha utilizado a la Sociedad Watch Tower Bible and Tract para proporcionar nutrición espiritual a todos los testigos de Jehová. Mientras la cristiandad y el resto de este sistema de cosas padecen hambre debido a que carecen del alimento espiritual dador de vida, el pueblo de Jehová celebra un festín. (Amós 8:11.) De esta forma se cumple la profecía de Isaías 25:6: “Jehová de los ejércitos ciertamente hará para todos los pueblos, en esta montaña, un banquete de platos con mucho aceite, un banquete de vino mantenido sobre las heces, de platos con mucho aceite, llenos de médula, de vino mantenido sobre las heces, filtrado”. Los versículos 7 y 8 muestran que este festín continuará para siempre. ¡Qué bendición es para todos los que componen la organización visible de Jehová hoy, y que bendición seguirá siendo en el futuro!
Cuidado con el alimento venenoso que está sobre la mesa de los demonios
10 El alimento que está sobre la mesa de los demonios es venenoso. Piense, por ejemplo, en el alimento que sirven la clase del esclavo malo y los apóstatas. No nutre ni fortalece; no es saludable. No puede serlo, porque los apóstatas ya no se alimentan de la mesa de Jehová. Como consecuencia, han perdido todo vestigio de la nueva personalidad. No los impulsa el espíritu santo, sino una amargura mordaz. Están obsesionados con un solo objetivo: golpear a sus anteriores coesclavos, como predijo Jesús. (Mateo 24:48, 49.)
11 Por ejemplo, en el año 1909, el entonces presidente de la Sociedad Watch Tower, C. T. Russell, escribió sobre los que habían abandonado la mesa de Jehová y luego habían empezado a maltratar a sus anteriores coesclavos. La revista Watch Tower (hoy conocida en español como La Atalaya) del 1 de octubre de 1909 comentó: “Todos los que se separan de la Sociedad y de su obra no prosperan ellos mismos ni edifican a otros en la fe ni los ayudan a cultivar los frutos del espíritu, sino que, según parece, hacen lo contrario, es decir, intentan perjudicar la Causa que en un tiempo defendieron, y, con más o menos escándalo, se hunden gradualmente en el olvido, perjudicándose a sí mismos y dañando a otros que también manifiestan un espíritu contencioso. [...] Si algunos creen que pueden conseguir un alimento bueno o mejor en otras mesas, o que pueden producirlo ellos mismos, que sigan su propio camino. [...] No obstante, aunque permitimos que otros busquen donde quieran el alimento y la luz que los satisfaga, sorprende que los que se vuelven nuestros enemigos escojan un camino muy diferente. En vez de decir con la actitud valerosa del mundo: ‘Adiós, he encontrado algo que prefiero’, estas personas muestran cólera, malicia, odio, contiendas, ‘obras de la carne y del diablo’, a un grado que jamás habíamos visto en la gente mundana. Parece que se les ha inoculado locura, rabia satánica. Algunos de ellos nos hieren y luego dicen que nosotros los herimos a ellos. Están prestos para decir y escribir despreciables falsedades y rebajarse hasta el grado de obrar con vileza”.
12 Sí, los apóstatas publican obras que contienen tergiversaciones, verdades a medias y completas falsedades. Hasta envían manifestantes a las asambleas de los Testigos con la intención de entrampar a los incautos. Por consiguiente, sería peligroso dejar que nuestra curiosidad nos impulsara a alimentarnos de esos escritos o a escuchar esa habla injuriosa. Aunque no nos parezca que supone un peligro para nosotros, aún existe un riesgo. ¿Por qué? En primer lugar, algunas publicaciones apóstatas presentan mentiras por medio de “palabras melosas” y “palabras fingidas”. (Romanos 16:17, 18; 2 Pedro 2:3.) ¿No es eso lo que se esperaría de la mesa de los demonios? Y aunque los apóstatas quizás presenten también algunos hechos, por lo general son sacados de su contexto con el propósito de apartar a otros de la mesa de Jehová. Todos sus escritos simplemente critican y derrumban. No hay nada edificante.
13 Jesús dijo: “Por sus frutos los reconocerán”. (Mateo 7:16.) Pues bien, ¿cuáles son los frutos de los apóstatas y de sus publicaciones? Cuatro cosas caracterizan su propaganda: 1) astucia; Efesios 4:14 dice que son “[astutos] en tramar el error”; 2) inteligencia con arrogancia; 3) falta de amor, y 4) diversas formas de falta de honradez. Estos son precisamente los ingredientes del alimento que se sirve sobre la mesa de los demonios, y su objetivo es socavar la fe del pueblo de Jehová.
14 Hay otro aspecto más que debemos examinar. ¿A qué han regresado los apóstatas? En muchos casos han vuelto a entrar en la oscuridad de la cristiandad y sus doctrinas, como la creencia de que todos los cristianos van al cielo. Además, la mayoría de ellos ya no mantienen una postura bíblica firme con relación a la sangre, la neutralidad y la necesidad de dar testimonio acerca del Reino de Dios. Nosotros, en cambio, hemos escapado de la oscuridad de Babilonia la Grande y no queremos volver nunca a ella. (Revelación 18:2, 4.) Como siervos leales de Jehová, ¿por qué querríamos siquiera echar un vistazo a la propaganda de los que han rechazado la mesa de Jehová y que ahora golpean verbalmente a los que nos ayudan a ingerir “palabras saludables”? (2 Timoteo 1:13.)
15 Puede ser que algunos tengan curiosidad por conocer las acusaciones de los apóstatas. No obstante, debemos tomar en serio el principio enunciado en Deuteronomio 12:30, 31. Ahí Jehová advirtió a los israelitas mediante Moisés sobre lo que debían evitar cuando desposeyeran a los habitantes paganos de la Tierra Prometida. “Cuídate por temor de que quedes entrampado tras ellas, después que hayan sido aniquiladas de delante de ti, y por temor de que inquieras respecto a sus dioses, diciendo: ‘¿Cómo acostumbraban estas naciones servir a sus dioses? Y yo, sí, yo, ciertamente haré de la misma manera’. No debes hacerle de esa manera a Jehová tu Dios.” Sí, Jehová Dios sabe cómo funciona la curiosidad humana. Recuerde a Eva y a la esposa de Lot. (Lucas 17:32; 1 Timoteo 2:14.) Nunca prestemos atención a lo que dicen o hacen los apóstatas. Más bien, mantengámonos ocupados edificando a otras personas y alimentándonos lealmente de la mesa de Jehová.
Solo permanecerá la mesa de Jehová
16 Dentro de poco, la gran tribulación estallará repentinamente y avanzará con rapidez hacia su culminación en “la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso”. (Revelación 16:14, 16.) Alcanzará su mayor intensidad cuando Jehová destruya este sistema de cosas y la mesa figurativa de donde se han estado alimentando las naciones del mundo. Jehová también acabará con toda la organización invisible de Satanás el Diablo y sus huestes de demonios. A los que han seguido alimentándose de la mesa espiritual de Satanás, la mesa de los demonios, se les obligará a asistir a una comida literal, pero no como comensales, ¡sino para ser el plato fuerte, lo que significará su destrucción! (Véase Ezequiel 39:4; Revelación 19:17, 18.)
17 Solo permanecerá la mesa de Jehová. Los que con aprecio se alimentan de ella serán conservados con vida y se les concederá el privilegio de comer de ella por toda la eternidad. Nunca más los amenazarán escaseces de alimento de ninguna clase. (Salmo 67:6; 72:16.) Servirán a Jehová Dios en el Paraíso con salud perfecta. Las emocionantes palabras de Revelación 21:4 por fin se cumplirán espléndidamente: “Limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”. Dado que no habrá más oposición, la soberanía universal de Jehová Dios regirá por todas partes para siempre mientras se derrama el inacabable favor divino sobre la humanidad redimida que vivirá en la Tierra paradisíaca. Para obtener dicho galardón, ¡resolvámonos todos a comer exclusivamente de la mesa de Jehová, que está llena a rebosar del mejor alimento espiritual!
¿De qué mesa se alimenta usted?
“No pueden estar participando de ‘la mesa de Jehová’ y de la mesa de demonios.” (1 CORINTIOS 10:21.)
ESTAS palabras inspiradas del apóstol Pablo demuestran que ante la humanidad están puestas dos mesas figurativas. Cada una se caracteriza por la comida simbólica que se ha colocado sobre ella, y todos comemos de una o de la otra. Sin embargo, si queremos agradar a Dios, no podemos alimentarnos de su mesa y al mismo tiempo picar de la mesa de los demonios. El apóstol Pablo advirtió: “Las cosas que las naciones sacrifican, a demonios las sacrifican, y no a Dios; y no quiero que ustedes se hagan partícipes con los demonios. No pueden estar bebiendo la copa de Jehová y la copa de demonios; no pueden estar participando de ‘la mesa de Jehová’ y de la mesa de demonios”. (1 Corintios 10:20, 21.)
2 Las palabras de Pablo nos recuerdan los sacrificios de comunión que los israelitas de la antigüedad ofrecían bajo la Ley de Jehová. Al altar de Dios se le llamaba una mesa, y se decía que el que llevaba el animal para ser sacrificado tenía comunión con Jehová y con los sacerdotes. ¿En qué sentido? Primero, Jehová participaba en el sacrificio porque la sangre se rociaba sobre su altar y las llamas por debajo consumían la grasa. Segundo, el sacerdote participaba en el sentido de que él (y su familia) comía el pecho asado y la pierna derecha del animal sacrificado. Y tercero, el que presentaba la ofrenda participaba comiéndose el resto de la carne. (Levítico 7:11-36.) Hoy día, comer de la mesa de Jehová significa adorarlo como él manda, según ejemplificaron Jesús y sus apóstoles. Para lograrlo tenemos que alimentarnos espiritualmente de lo que Jehová provee mediante su Palabra y su organización. A los israelitas, que disfrutaban de comunión especial con Jehová a Su mesa, se les prohibió ofrecer sacrificios a los demonios en su mesa. Dios ha prohibido lo mismo a los israelitas espirituales y a sus compañeros, las “otras ovejas”. (Juan 10:16.)
3 ¿Cómo pudiéramos hacernos culpables de comer de la mesa de los demonios en nuestros días? Al fomentar cualquier cosa que esté en oposición a Jehová. La mesa de los demonios incluye toda la propaganda demoníaca, cuyo propósito es engañarnos y alejarnos de Jehová. ¿A quién le gustaría alimentar el corazón y la mente con ese veneno? Los cristianos verdaderos rehúsan tener parte en los sacrificios que la mayoría de las personas hoy ofrecen a los dioses de la guerra y de las riquezas. (Mateo 6:24.)
Rehuyamos ‘la mesa de los demonios’
4 Todos afrontamos la pregunta: ¿de qué mesa estoy alimentándome? No podemos eludir el hecho de que nos vemos obligados a comer de una de esas dos mesas. (Compárese con Mateo 12:30.) No queremos comer adrede de la mesa de los demonios. Eso resultaría en que perdiéramos el favor del único Dios vivo y verdadero, Jehová. Por otro lado, si solo nos alimentamos de la mesa de Jehová, recibiremos vida eterna en felicidad. (Juan 17:3.) Sin duda, lo que comemos tiene un efecto en nuestra salud. Por ello, cualquiera que desee tener buena salud física y mental debe cuidar su dieta. Tal como los alimentos ricos en grasa y de poco valor nutritivo no contribuyen a que permanezcamos saludables físicamente, aunque los aditivos químicos les den buen sabor, así la propaganda de este mundo, sazonada con ideas demoníacas, es, en sentido figurado, alimento sin valor nutritivo que corromperá nuestra mente.
5 El apóstol Pablo predijo que en los últimos días las “enseñanzas de demonios” descarriarían a la gente. (1 Timoteo 4:1.) Estas enseñanzas demoníacas no solo se hallan en las creencias religiosas falsas; también se difunden ampliamente de otras formas. Por ejemplo, tenemos que examinar y juzgar con cuidado qué libros y revistas leemos tanto nosotros como nuestros hijos, qué programas de televisión miramos y qué obras teatrales y películas vemos. (Proverbios 14:15.) Si leemos como entretenimiento obras de ficción, ¿tratan de violencia irracional, relaciones sexuales ilícitas u ocultismo? Si buscamos aprender con la lectura de libros de divulgación, ¿exponen estos una filosofía o un modo de vivir que no sea “según Cristo”? (Colosenses 2:8.) ¿Presentan especulaciones vacías o promueven la participación en movimientos sociales mundanos? ¿Fomentan en nosotros la resolución de hacernos muy ricos? (1 Timoteo 6:9.) ¿Se trata de una publicación que presenta sutilmente enseñanzas divisivas que no son como las de Cristo? En caso de que la respuesta sea afirmativa y sigamos leyendo o viendo tales cosas, estamos en peligro de alimentarnos de la mesa de los demonios. Hoy día, centenares de miles de publicaciones fomentan filosofías mundanas que parecen ser muy sabias y actuales. (Eclesiastés 12:12.) Pero nada de esa propaganda es en realidad nueva ni nos beneficia, tal como no benefició a Eva lo que Satanás le dijo taimadamente. (2 Corintios 11:3.)
6 Por eso, ¿cómo debemos responder cuando Satanás nos invita a probar su comida demoníaca y sin valor nutritivo? Igual que Jesús cuando Satanás lo tentó a convertir las piedras en panes. Él contestó: “Está escrito: ‘No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de Jehová’”. Y cuando el Diablo ofreció a Jesús “todos los reinos del mundo y su gloria” si caía y le rendía un acto de adoración, Jesús respondió: “¡Vete, Satanás! Porque está escrito: ‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado’”. (Mateo 4:3, 4, 8-10.)
7 No hay conciliación posible entre la mesa de Jehová y la mesa que ponen sus enemigos demoníacos. Es cierto que ha habido quienes han intentado hacer eso en el pasado. Recuerde a los antiguos israelitas de los días del profeta Elías. El pueblo afirmaba adorar a Jehová, pero creía que otros dioses, como Baal, prometían prosperidad. Elías se acercó al pueblo, y dijo: “¿Hasta cuándo irán cojeando sobre dos opiniones diferentes? Si Jehová es el Dios verdadero, vayan siguiéndolo; pero si Baal lo es, vayan siguiéndolo a él”. Sin duda, los israelitas andaban “cojeando de las dos piernas”. (1 Reyes 18:21; Evaristo Martín Nieto, 1988.) Elías desafió a los sacerdotes de Baal a probar la divinidad de su dios. El Dios que hiciera caer fuego del cielo sobre el sacrificio probaría que era el verdadero. A pesar de mucho esfuerzo, los sacerdotes de Baal fracasaron. Luego Elías oró sencillamente: “Oh Jehová, respóndeme, para que sepa este pueblo que tú, Jehová, eres el Dios verdadero”. Enseguida Jehová hizo caer fuego del cielo y consumió el sacrificio animal empapado en agua. Emocionado por la convincente manifestación de la divinidad de Jehová, el pueblo obedeció a Elías y dio muerte a los 450 profetas de Baal. (1 Reyes 18:24-40.) De igual manera hoy tenemos que reconocer a Jehová como el Dios verdadero y resolvernos a comer únicamente de su mesa si aún no lo hemos hecho.
“El esclavo fiel” pone el alimento sobre la mesa de Jehová
8 El Señor Jesucristo predijo que durante su presencia un “esclavo fiel y discreto” proveería alimento espiritual para sus discípulos: “¡Feliz es aquel esclavo si su amo, al llegar, lo hallara haciéndolo así! En verdad les digo: Lo nombrará sobre todos sus bienes”. (Mateo 24:45-47.) Este esclavo no ha resultado ser una sola persona, sino la clase de cristianos dedicados y ungidos. Esta clase ha puesto sobre la mesa de Jehová el mejor alimento espiritual tanto para el resto ungido como para la “gran muchedumbre”. La gran muchedumbre, compuesta hoy de más de cuatro millones de personas, se ha unido al resto ungido en apoyar la soberanía universal de Jehová Dios y su Reino, mediante el cual santificará su sagrado nombre. (Revelación 7:9-17.)
9 Esta clase del esclavo fiel ha utilizado a la Sociedad Watch Tower Bible and Tract para proporcionar nutrición espiritual a todos los testigos de Jehová. Mientras la cristiandad y el resto de este sistema de cosas padecen hambre debido a que carecen del alimento espiritual dador de vida, el pueblo de Jehová celebra un festín. (Amós 8:11.) De esta forma se cumple la profecía de Isaías 25:6: “Jehová de los ejércitos ciertamente hará para todos los pueblos, en esta montaña, un banquete de platos con mucho aceite, un banquete de vino mantenido sobre las heces, de platos con mucho aceite, llenos de médula, de vino mantenido sobre las heces, filtrado”. Los versículos 7 y 8 muestran que este festín continuará para siempre. ¡Qué bendición es para todos los que componen la organización visible de Jehová hoy, y que bendición seguirá siendo en el futuro!
Cuidado con el alimento venenoso que está sobre la mesa de los demonios
10 El alimento que está sobre la mesa de los demonios es venenoso. Piense, por ejemplo, en el alimento que sirven la clase del esclavo malo y los apóstatas. No nutre ni fortalece; no es saludable. No puede serlo, porque los apóstatas ya no se alimentan de la mesa de Jehová. Como consecuencia, han perdido todo vestigio de la nueva personalidad. No los impulsa el espíritu santo, sino una amargura mordaz. Están obsesionados con un solo objetivo: golpear a sus anteriores coesclavos, como predijo Jesús. (Mateo 24:48, 49.)
11 Por ejemplo, en el año 1909, el entonces presidente de la Sociedad Watch Tower, C. T. Russell, escribió sobre los que habían abandonado la mesa de Jehová y luego habían empezado a maltratar a sus anteriores coesclavos. La revista Watch Tower (hoy conocida en español como La Atalaya) del 1 de octubre de 1909 comentó: “Todos los que se separan de la Sociedad y de su obra no prosperan ellos mismos ni edifican a otros en la fe ni los ayudan a cultivar los frutos del espíritu, sino que, según parece, hacen lo contrario, es decir, intentan perjudicar la Causa que en un tiempo defendieron, y, con más o menos escándalo, se hunden gradualmente en el olvido, perjudicándose a sí mismos y dañando a otros que también manifiestan un espíritu contencioso. [...] Si algunos creen que pueden conseguir un alimento bueno o mejor en otras mesas, o que pueden producirlo ellos mismos, que sigan su propio camino. [...] No obstante, aunque permitimos que otros busquen donde quieran el alimento y la luz que los satisfaga, sorprende que los que se vuelven nuestros enemigos escojan un camino muy diferente. En vez de decir con la actitud valerosa del mundo: ‘Adiós, he encontrado algo que prefiero’, estas personas muestran cólera, malicia, odio, contiendas, ‘obras de la carne y del diablo’, a un grado que jamás habíamos visto en la gente mundana. Parece que se les ha inoculado locura, rabia satánica. Algunos de ellos nos hieren y luego dicen que nosotros los herimos a ellos. Están prestos para decir y escribir despreciables falsedades y rebajarse hasta el grado de obrar con vileza”.
12 Sí, los apóstatas publican obras que contienen tergiversaciones, verdades a medias y completas falsedades. Hasta envían manifestantes a las asambleas de los Testigos con la intención de entrampar a los incautos. Por consiguiente, sería peligroso dejar que nuestra curiosidad nos impulsara a alimentarnos de esos escritos o a escuchar esa habla injuriosa. Aunque no nos parezca que supone un peligro para nosotros, aún existe un riesgo. ¿Por qué? En primer lugar, algunas publicaciones apóstatas presentan mentiras por medio de “palabras melosas” y “palabras fingidas”. (Romanos 16:17, 18; 2 Pedro 2:3.) ¿No es eso lo que se esperaría de la mesa de los demonios? Y aunque los apóstatas quizás presenten también algunos hechos, por lo general son sacados de su contexto con el propósito de apartar a otros de la mesa de Jehová. Todos sus escritos simplemente critican y derrumban. No hay nada edificante.
13 Jesús dijo: “Por sus frutos los reconocerán”. (Mateo 7:16.) Pues bien, ¿cuáles son los frutos de los apóstatas y de sus publicaciones? Cuatro cosas caracterizan su propaganda: 1) astucia; Efesios 4:14 dice que son “[astutos] en tramar el error”; 2) inteligencia con arrogancia; 3) falta de amor, y 4) diversas formas de falta de honradez. Estos son precisamente los ingredientes del alimento que se sirve sobre la mesa de los demonios, y su objetivo es socavar la fe del pueblo de Jehová.
14 Hay otro aspecto más que debemos examinar. ¿A qué han regresado los apóstatas? En muchos casos han vuelto a entrar en la oscuridad de la cristiandad y sus doctrinas, como la creencia de que todos los cristianos van al cielo. Además, la mayoría de ellos ya no mantienen una postura bíblica firme con relación a la sangre, la neutralidad y la necesidad de dar testimonio acerca del Reino de Dios. Nosotros, en cambio, hemos escapado de la oscuridad de Babilonia la Grande y no queremos volver nunca a ella. (Revelación 18:2, 4.) Como siervos leales de Jehová, ¿por qué querríamos siquiera echar un vistazo a la propaganda de los que han rechazado la mesa de Jehová y que ahora golpean verbalmente a los que nos ayudan a ingerir “palabras saludables”? (2 Timoteo 1:13.)
15 Puede ser que algunos tengan curiosidad por conocer las acusaciones de los apóstatas. No obstante, debemos tomar en serio el principio enunciado en Deuteronomio 12:30, 31. Ahí Jehová advirtió a los israelitas mediante Moisés sobre lo que debían evitar cuando desposeyeran a los habitantes paganos de la Tierra Prometida. “Cuídate por temor de que quedes entrampado tras ellas, después que hayan sido aniquiladas de delante de ti, y por temor de que inquieras respecto a sus dioses, diciendo: ‘¿Cómo acostumbraban estas naciones servir a sus dioses? Y yo, sí, yo, ciertamente haré de la misma manera’. No debes hacerle de esa manera a Jehová tu Dios.” Sí, Jehová Dios sabe cómo funciona la curiosidad humana. Recuerde a Eva y a la esposa de Lot. (Lucas 17:32; 1 Timoteo 2:14.) Nunca prestemos atención a lo que dicen o hacen los apóstatas. Más bien, mantengámonos ocupados edificando a otras personas y alimentándonos lealmente de la mesa de Jehová.
Solo permanecerá la mesa de Jehová
16 Dentro de poco, la gran tribulación estallará repentinamente y avanzará con rapidez hacia su culminación en “la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso”. (Revelación 16:14, 16.) Alcanzará su mayor intensidad cuando Jehová destruya este sistema de cosas y la mesa figurativa de donde se han estado alimentando las naciones del mundo. Jehová también acabará con toda la organización invisible de Satanás el Diablo y sus huestes de demonios. A los que han seguido alimentándose de la mesa espiritual de Satanás, la mesa de los demonios, se les obligará a asistir a una comida literal, pero no como comensales, ¡sino para ser el plato fuerte, lo que significará su destrucción! (Véase Ezequiel 39:4; Revelación 19:17, 18.)
17 Solo permanecerá la mesa de Jehová. Los que con aprecio se alimentan de ella serán conservados con vida y se les concederá el privilegio de comer de ella por toda la eternidad. Nunca más los amenazarán escaseces de alimento de ninguna clase. (Salmo 67:6; 72:16.) Servirán a Jehová Dios en el Paraíso con salud perfecta. Las emocionantes palabras de Revelación 21:4 por fin se cumplirán espléndidamente: “Limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”. Dado que no habrá más oposición, la soberanía universal de Jehová Dios regirá por todas partes para siempre mientras se derrama el inacabable favor divino sobre la humanidad redimida que vivirá en la Tierra paradisíaca. Para obtener dicho galardón, ¡resolvámonos todos a comer exclusivamente de la mesa de Jehová, que está llena a rebosar del mejor alimento espiritual!
Permanezcan “sólidos en la fe”
Este artículo apareció en w80 1/8 pág. 17-22
Permanezcan “sólidos en la fe”
“La expresión inspirada dice definitivamente que en períodos de tiempo posteriores algunos se apartarán de la fe.”—1 Tim. 4:1.
CUÁNDO usted ve o se entera de que algún cristiano a quien usted conoce está cediendo a las dudas, enfriándose o tal vez hasta haciéndose rebelde hasta el punto de abandonar a la congregación cristiana y tratar de arrastrar a otros consigo, ¿se escandaliza usted profundamente por eso y se perturba indebidamente? En tal caso, puede servirle de consuelo saber que, por tristes que sean esos sucesos, las Escrituras nos advierten que sucederán.
2 La palabra “apostasía” viene de un término griego que significa “el colocarse fuera de,” “un apartarse, defección,” “rebelión, abandono.” El primero que se apartó de la adoración verdadera de Jehová fue Satanás el Diablo. Él fue, por lo tanto, el primer apóstata. (Juan 8:44) Él hizo que la primera pareja humana apostatara. (Génesis, capítulo 3) Muy temprano en la historia de Israel hubo quienes ‘se apartaron’ o ‘se desviaron’ de la adoración verdadera. Leemos:
“Ni siquiera a sus jueces escuchaban, sino que tenían ayuntamiento inmoral con otros dioses y se inclinaban ante ellos. Rápidamente se desviaron del camino en que habían andado sus antepasados al obedecer los mandamientos de Jehová.”—Jue. 2:17.
3 Más tarde, muchos de los reyes de Israel y también de Judá se hicieron apóstatas y condujeron a las naciones sobre las cuales gobernaban a un derrotero de apostasía. Dios castigó primero al reino norteño de Israel, diciendo: “[A Asiria] contra una nación apóstata [Israel] lo enviaré.” (Isa. 10:6) Y justamente antes de que Jerusalén, la capital de Judá, fuera destruida a manos de los babilonios, Jehová declaró: “De los profetas de Jerusalén ha salido la apostasía a toda la tierra.” (Jer. 23:15) La apostasía o el apartarse de la fe verdadera ciertamente no trajo bendiciones a Israel y Judá.
Apostasía entre los cristianos primitivos
4 Muy al principio de su ministerio terrestre, Jesús advirtió a sus seguidores que habría apóstatas. En su Sermón del Monte, dijo:
“Entren por la puerta angosta; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son los que entran por él; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan. Guárdense de los falsos profetas que vienen a ustedes en ropa de oveja, pero por dentro son lobos voraces. Por sus frutos los reconocerán.”—Mat. 7:13-16.
5 Veinticinco años después, Pablo advirtió a los ancianos cristianos de Éfeso: “Yo sé que después de mi partida entrarán entre ustedes lobos opresivos y no tratarán al rebaño con ternura, y de entre ustedes mismos se levantarán varones y hablarán cosas torcidas para arrastrar a los discípulos tras sí.” (Hech. 20:29, 30) En el último de sus escritos inspirados Pablo mencionó a unos cuantos de los apóstatas del primer siglo. Advirtió a Timoteo: “Evita las vanas palabrerías que violan lo que es santo; porque avanzarán a más y más impiedad, y su palabra se esparcirá como gangrena. Himeneo y Fileto son de ese grupo. Estos mismos se han desviado de la verdad, . . . y están subvirtiendo la fe de algunos.” “Alejandro el calderero me hizo muchos males . . . guárdate de él, porque resistió a nuestras palabras a grado excesivo.”—2 Tim. 2:16-18; 4:14, 15.
6 Si analizamos estas advertencias que dieron Jesús y Pablo, surgen los siguientes rasgos que identifican a los apóstatas típicos:
(1) Desviación de la verdad
(2) Habla torcida, vacía
(3) Esfuerzos por subvertir la fe de algunos y arrastrar discípulos tras de sí
(4) Hipocresía (‘lobos en ropa de oveja’)
(5) Reconocibles por sus frutos; ‘avanzan a más y más impiedad’
Estas señales reveladoras habían de servir para ayudar a los cristianos primitivos a identificar rápidamente a los apóstatas y a ‘guardarse de ellos.’
Apostasía “en períodos de tiempo posteriores”
7 La apostasía que ‘ya estaba obrando’ mientras todavía estaban vivos algunos de los apóstoles de Cristo se hizo prolífica “en períodos de tiempo posteriores,” es decir, después de la muerte de los apóstoles. Las cinco señales reveladoras siguieron haciéndose cada vez más manifiestas desde el segundo siglo en adelante y alcanzaron un punto culminante en el cuarto siglo. Esta apostasía en masa habría de ocurrir antes de la “presencia de nuestro Señor Jesucristo” y del “día de Jehová.”—2 Tes. 2:1-12.
8 Pero otros textos de las Escrituras dicen claramente que aun durante “los últimos días” del presente sistema de cosas ocurrirían casos de apostasía dentro de la verdadera congregación cristiana. El apóstol Pedro escribió:
“En los últimos días vendrán burlones con su burla, procediendo según sus propios deseos y diciendo: ‘¿Dónde está esa prometida presencia de él?’. . . Ustedes, por lo tanto, amados, teniendo este conocimiento de antemano, guárdense para que no vayan a ser llevados con ellos por el error de gente desafiadora de ley y caigan de su propia constancia.”—2 Ped. 3:3, 4, 17.
9 Pedro no estaba advirtiendo a sus hermanos simplemente contra personas del mundo que fueran “burlones” y “gente desafiadora de ley.” Los cristianos siempre han estado al tanto de que existe peligro desde ese ángulo. Pedro también estaba hablando del peligro de ser “llevados” por algunos dentro de la congregación cristiana que llegarían a ser “burlones” y no tomarían en serio el cumplimiento de las profecías respecto a la “presencia” de Cristo y que adoptarían una actitud desafiadora de ley para con “el esclavo fiel y discreto,” el Cuerpo Gobernante de la congregación cristiana y los ancianos nombrados.
Causas y efectos de la apostasía
10 Entre las varias causas de la apostasía, no hay duda de que una de las principales es una falta de fe que viene como resultado de dudar. (Heb. 3:12) Es de interés el hecho de que The New International Dictionary of New Testament Theology suministra la siguiente información acerca del verbo griego que frecuentemente se traduce “dudar”: “Diakrinō, hacer una distinción, juzgar, . . .; dudar, vacilar. . . . En algunos pasajes del [Nuevo Testamento] el dudar aparece como falta de fe y por lo tanto como pecado (Rom. 14:23). . . . En Rom. 4:20f. el dudar se aproxima a la incredulidad. . . . El dudar por lo tanto es una falta de confianza en el acto de Dios que él todavía no ha ejecutado y que se supone que los hombres esperen. . . . En el NT el que duda peca contra Dios y sus promesas, porque juzga a Dios falsamente.”
11 Así, el que duda hasta el punto de hacerse apóstata se erige en juez. Cree que sabe más de lo que saben sus compañeros cristianos, y más que el “esclavo fiel y discreto,” por medio del cual ha aprendido la mayor parte de lo que sabe acerca de Jehová Dios y sus propósitos, si acaso no todo. Desarrolla un espíritu de independencia y llega a ser “orgulloso de corazón . . . cosa detestable a Jehová.” (Pro. 16:5) Algunos apóstatas hasta creen que saben más que Dios, respecto al orden que él ha fijado para los sucesos en el desenvolvimiento de sus propósitos. Por lo tanto, otras dos causas de la apostasía son la ingratitud y la presunción.—2 Ped. 2:10b-13a.
12 En cuanto a los efectos de un proceder de apostasía, un resultado inmediato es una pérdida de gozo. El apóstata se endurece en sus caminos de rebeldía. Otro efecto es que deja de adquirir el alimento espiritual que suministra “el esclavo fiel y discreto”... lo cual lo conduce a debilidad espiritual y quebranto de espíritu. Contrastando la felicidad de sus siervos leales con la triste condición de los apóstatas, Jehová declaró proféticamente:
“¡Miren! Mis propios siervos comerán, pero ustedes mismos padecerán hambre. ¡Miren! Mis propios siervos beberán, pero ustedes mismos padecerán sed. ¡Miren! Mis propios siervos se regocijarán, pero ustedes mismos sufrirán vergüenza. ¡Miren! Mis propios siervos clamarán gozosamente a causa de la buena condición de corazón, pero ustedes mismos clamarán a causa del dolor de corazón y aullarán a causa de puro quebranto de espíritu.”—Isa. 65:13, 14.
13 Después de haber cedido a obras de la carne como “enemistades, contiendas, celos, enojos, altercaciones, divisiones, sectas,” los apóstatas a menudo llegan a ser víctimas de otras obras de la carne tales como “borracheras,” “conducta relajada” y “fornicación.” (Gál. 5:19-21) Pedro nos advierte acerca de los que “menosprecian el señorío” por medio de despreciar el orden teocrático, que “hablan injuriosamente” de aquellos a quienes se les ha encomendado responsabilidad dentro de la congregación cristiana y así ‘abandonan la senda recta.’ Dice que “las condiciones finales han venido a ser peores para ellos que las primeras.”—Lea cuidadosamente 2 Pedro, capítulo 2.
Cómo evitar ‘apartarse de la fe’
14 Hemos visto que una falta de fe como resultado de dudas destructivas es una de las causas fundamentales de la apostasía, y que la palabra que se ha traducido “dudar” también significa “distinguir.” El apóstata se pone a decidir lo que es cierto y lo que es falso, “lo bueno y lo malo” en lo relacionado con el alimento espiritual. Se hace presuntuoso.—Compare con Génesis 2:17; 3:1-7.
15 Por eso, para evitar el apartarse de la fe, el cristiano debe estar en guardia contra la falta de fe, “el pecado que fácilmente nos enreda,” y ‘correr con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros.’ (Heb. 12:1; 3:12, 19) Pablo nos da este consejo: “Sigan poniéndose a prueba para ver si están en la fe, sigan dando prueba de lo que ustedes mismos son.” (2 Cor. 13:5) Pablo no nos está invitando a tener dudas acerca de “la fe,” sino a interrogarnos nosotros mismos en cuanto a si estamos cumpliendo con la fe o no. El hacer ese honrado examen de conciencia debe llenarnos de modestia y humildad, y así protegernos del espíritu de independencia y de la presunción del apóstata.
16 Para evitar apartarnos de la fe, también tenemos que guardarnos de la ingratitud. Debemos sentirnos agradecidos por la abundancia de alimento espiritual que recibimos por medio del “esclavo fiel y discreto.” (Mat. 24:45) Esto no quiere decir que no debemos convencernos de las cosas a medida que seguimos adelante. En cuanto a esto, se puede aprender una lección doble de los judíos de Berea. Ellos de seguro ‘examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así,’ pero también eran de ‘disposición noble’ porque “recibieron la palabra [que les estaban predicando Pablo y Silas] con suma prontitud de ánimo.”—Hech. 17:11.
17 El tener agradecimiento y prontitud de ánimo semejantes para aprender nos ayudará a cultivar amor y a adquirir conocimiento exacto, junto con pleno discernimiento. A su vez, estas cualidades cristianas harán posible que distingamos entre las cosas de gran importancia y las de menos importancia. ¿Es verdaderamente importante algún punto que se nos haga difícil entender? ¿Afecta las cosas verdaderamente importantes que hemos aprendido con la ayuda de la clase del “esclavo”? ¿Vale la pena dejar que esto nos haga tropezar y tal vez cause tropiezo a otros? ¿Nos impide producir fruto cristiano, para la gloria y alabanza de Dios?
18 Pablo nos aconseja: “Esto es lo que continúo orando: que el amor de ustedes abunde todavía más y más con conocimiento exacto y pleno discernimiento; para que se aseguren de las cosas más importantes, para que estén exentos de defectos y no estén haciendo tropezar a otros hasta el día de Cristo, y estén llenos de fruto justo, que es por medio de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.”—Fili. 1:9-11.
‘Arrebatando del fuego a los que tienen dudas’
19 Puesto que se nos ha advertido que “algunos se apartaran de la fe,” debemos estar preparados para ‘luchar tenazmente por la fe que una vez para siempre fue entregada a los santos.’ (1 Tim. 4:1; Jud. 3) Pero hay que hacer una distinción entre los apóstatas perturbadores, de la clase que se menciona en 2 Pedro, capítulo 2, y los cristianos que se debilitan en la fe y tienen dudas por falta de conocimiento exacto. Judas hace esta distinción. Después de advertir acerca de “murmuradores, quejumbrosos,” que “están admirando personalidades” y acerca de “burlones,” que “son los que hacen separaciones,” dice: “Manténganse en el amor de Dios, mientras esperan la misericordia de nuestro Señor Jesucristo con vida eterna en mira. También, continúen mostrando misericordia a algunos que tienen dudas; sálvenlos, arrebatándolos del fuego.”—Jud. 16-23.
20 Sí, a éstos que tienen dudas hay que mostrarles que están en peligro de ser consumidos por las dudas destructivas. Sus hermanos cristianos, y especialmente los ancianos, deben esforzarse por darles ayuda, arrebatándolos, si de modo alguno es posible, del “fuego” que pudiera destruirlos espiritualmente. En cuanto a los que rehúsan esta ayuda paciente y amorosa, y que realmente ‘se apartan de la fe,’ no debemos dejar que eso nos perturbe indebidamente. Junto con el apóstol Juan, diremos: “Ellos salieron de entre nosotros, pero no eran de nuestra clase; porque si hubieran sido de nuestra clase, habrían permanecido con nosotros.”—1 Juan 2:19.
“Sólidos en la fe” hasta el mismo fin
21 Sin lugar a dudas Satanás quisiera ver que todos nos ‘apartáramos de la fe.’ De modo que Pedro nos aconseja:
“Pónganse en contra de él, sólidos en la fe, sabiendo que las mismas cosas en cuanto a sufrimientos van realizándose en toda la asociación de sus hermanos en el mundo. Pero, después que ustedes hayan sufrido por un poco de tiempo, el Dios de toda bondad inmerecida, que los llamó a su gloria eterna en unión con Cristo, terminará él mismo el entrenamiento de ustedes, él los hará firmes, él los hará fuertes.”—1 Ped. 5:8-10.
Sí, los del Israel espiritual, que han sido llamados para reinar con Cristo en “gloria eterna,” tienen que permanecer fieles en “la hora de prueba,” si quieren estar seguros de que ‘nadie tome su corona.’—2 Tim. 2:10; Rev. 3:10, 11.
22 Los compañeros de éstos, miembros de la “grande muchedumbre,” también se dan cuenta de que tienen que permanecer “sólidos en la fe” si quieren ‘salir de la grande tribulación.’ (Rev. 7:9, 10, 14) Tanto los cristianos que tienen la esperanza celestial como sus compañeros cuya esperanza es vivir para siempre en el paraíso restaurado a la Tierra están resueltos a continuar predicando fielmente “estas buenas nuevas del reino.” (Mat. 24:14) La excelente expansión que se ha realizado en muchas partes del mundo hasta este año 1980 es para ellos prueba de que Jehová está bendiciendo a Su organización y que todavía hay trabajo que hacer. Por lo tanto, hacen caso del consejo de Pablo: “No desistamos de hacer lo que es excelente, porque al debido tiempo segaremos si no nos rendimos.”—Gál. 6:8, 9.
23 A medida que vemos cumplirse ante nuestros mismísimos ojos las cosas que fueron predichas para los “últimos días,” tenemos confianza firme en que la “grande tribulación” y la alborada del justo nuevo orden de Dios están precisamente a las puertas. Las maravillosas bendiciones que nos esperan en el futuro inmediato, ya sea en el cielo o en el paraíso terrestre, nos suministran “fuerte estímulo” para permanecer “sólidos en la fe” hasta el mismo fin, para así “asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.”—Heb. 6:17-19.
Permanezcan “sólidos en la fe”
“La expresión inspirada dice definitivamente que en períodos de tiempo posteriores algunos se apartarán de la fe.”—1 Tim. 4:1.
CUÁNDO usted ve o se entera de que algún cristiano a quien usted conoce está cediendo a las dudas, enfriándose o tal vez hasta haciéndose rebelde hasta el punto de abandonar a la congregación cristiana y tratar de arrastrar a otros consigo, ¿se escandaliza usted profundamente por eso y se perturba indebidamente? En tal caso, puede servirle de consuelo saber que, por tristes que sean esos sucesos, las Escrituras nos advierten que sucederán.
2 La palabra “apostasía” viene de un término griego que significa “el colocarse fuera de,” “un apartarse, defección,” “rebelión, abandono.” El primero que se apartó de la adoración verdadera de Jehová fue Satanás el Diablo. Él fue, por lo tanto, el primer apóstata. (Juan 8:44) Él hizo que la primera pareja humana apostatara. (Génesis, capítulo 3) Muy temprano en la historia de Israel hubo quienes ‘se apartaron’ o ‘se desviaron’ de la adoración verdadera. Leemos:
“Ni siquiera a sus jueces escuchaban, sino que tenían ayuntamiento inmoral con otros dioses y se inclinaban ante ellos. Rápidamente se desviaron del camino en que habían andado sus antepasados al obedecer los mandamientos de Jehová.”—Jue. 2:17.
3 Más tarde, muchos de los reyes de Israel y también de Judá se hicieron apóstatas y condujeron a las naciones sobre las cuales gobernaban a un derrotero de apostasía. Dios castigó primero al reino norteño de Israel, diciendo: “[A Asiria] contra una nación apóstata [Israel] lo enviaré.” (Isa. 10:6) Y justamente antes de que Jerusalén, la capital de Judá, fuera destruida a manos de los babilonios, Jehová declaró: “De los profetas de Jerusalén ha salido la apostasía a toda la tierra.” (Jer. 23:15) La apostasía o el apartarse de la fe verdadera ciertamente no trajo bendiciones a Israel y Judá.
Apostasía entre los cristianos primitivos
4 Muy al principio de su ministerio terrestre, Jesús advirtió a sus seguidores que habría apóstatas. En su Sermón del Monte, dijo:
“Entren por la puerta angosta; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son los que entran por él; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan. Guárdense de los falsos profetas que vienen a ustedes en ropa de oveja, pero por dentro son lobos voraces. Por sus frutos los reconocerán.”—Mat. 7:13-16.
5 Veinticinco años después, Pablo advirtió a los ancianos cristianos de Éfeso: “Yo sé que después de mi partida entrarán entre ustedes lobos opresivos y no tratarán al rebaño con ternura, y de entre ustedes mismos se levantarán varones y hablarán cosas torcidas para arrastrar a los discípulos tras sí.” (Hech. 20:29, 30) En el último de sus escritos inspirados Pablo mencionó a unos cuantos de los apóstatas del primer siglo. Advirtió a Timoteo: “Evita las vanas palabrerías que violan lo que es santo; porque avanzarán a más y más impiedad, y su palabra se esparcirá como gangrena. Himeneo y Fileto son de ese grupo. Estos mismos se han desviado de la verdad, . . . y están subvirtiendo la fe de algunos.” “Alejandro el calderero me hizo muchos males . . . guárdate de él, porque resistió a nuestras palabras a grado excesivo.”—2 Tim. 2:16-18; 4:14, 15.
6 Si analizamos estas advertencias que dieron Jesús y Pablo, surgen los siguientes rasgos que identifican a los apóstatas típicos:
(1) Desviación de la verdad
(2) Habla torcida, vacía
(3) Esfuerzos por subvertir la fe de algunos y arrastrar discípulos tras de sí
(4) Hipocresía (‘lobos en ropa de oveja’)
(5) Reconocibles por sus frutos; ‘avanzan a más y más impiedad’
Estas señales reveladoras habían de servir para ayudar a los cristianos primitivos a identificar rápidamente a los apóstatas y a ‘guardarse de ellos.’
Apostasía “en períodos de tiempo posteriores”
7 La apostasía que ‘ya estaba obrando’ mientras todavía estaban vivos algunos de los apóstoles de Cristo se hizo prolífica “en períodos de tiempo posteriores,” es decir, después de la muerte de los apóstoles. Las cinco señales reveladoras siguieron haciéndose cada vez más manifiestas desde el segundo siglo en adelante y alcanzaron un punto culminante en el cuarto siglo. Esta apostasía en masa habría de ocurrir antes de la “presencia de nuestro Señor Jesucristo” y del “día de Jehová.”—2 Tes. 2:1-12.
8 Pero otros textos de las Escrituras dicen claramente que aun durante “los últimos días” del presente sistema de cosas ocurrirían casos de apostasía dentro de la verdadera congregación cristiana. El apóstol Pedro escribió:
“En los últimos días vendrán burlones con su burla, procediendo según sus propios deseos y diciendo: ‘¿Dónde está esa prometida presencia de él?’. . . Ustedes, por lo tanto, amados, teniendo este conocimiento de antemano, guárdense para que no vayan a ser llevados con ellos por el error de gente desafiadora de ley y caigan de su propia constancia.”—2 Ped. 3:3, 4, 17.
9 Pedro no estaba advirtiendo a sus hermanos simplemente contra personas del mundo que fueran “burlones” y “gente desafiadora de ley.” Los cristianos siempre han estado al tanto de que existe peligro desde ese ángulo. Pedro también estaba hablando del peligro de ser “llevados” por algunos dentro de la congregación cristiana que llegarían a ser “burlones” y no tomarían en serio el cumplimiento de las profecías respecto a la “presencia” de Cristo y que adoptarían una actitud desafiadora de ley para con “el esclavo fiel y discreto,” el Cuerpo Gobernante de la congregación cristiana y los ancianos nombrados.
Causas y efectos de la apostasía
10 Entre las varias causas de la apostasía, no hay duda de que una de las principales es una falta de fe que viene como resultado de dudar. (Heb. 3:12) Es de interés el hecho de que The New International Dictionary of New Testament Theology suministra la siguiente información acerca del verbo griego que frecuentemente se traduce “dudar”: “Diakrinō, hacer una distinción, juzgar, . . .; dudar, vacilar. . . . En algunos pasajes del [Nuevo Testamento] el dudar aparece como falta de fe y por lo tanto como pecado (Rom. 14:23). . . . En Rom. 4:20f. el dudar se aproxima a la incredulidad. . . . El dudar por lo tanto es una falta de confianza en el acto de Dios que él todavía no ha ejecutado y que se supone que los hombres esperen. . . . En el NT el que duda peca contra Dios y sus promesas, porque juzga a Dios falsamente.”
11 Así, el que duda hasta el punto de hacerse apóstata se erige en juez. Cree que sabe más de lo que saben sus compañeros cristianos, y más que el “esclavo fiel y discreto,” por medio del cual ha aprendido la mayor parte de lo que sabe acerca de Jehová Dios y sus propósitos, si acaso no todo. Desarrolla un espíritu de independencia y llega a ser “orgulloso de corazón . . . cosa detestable a Jehová.” (Pro. 16:5) Algunos apóstatas hasta creen que saben más que Dios, respecto al orden que él ha fijado para los sucesos en el desenvolvimiento de sus propósitos. Por lo tanto, otras dos causas de la apostasía son la ingratitud y la presunción.—2 Ped. 2:10b-13a.
12 En cuanto a los efectos de un proceder de apostasía, un resultado inmediato es una pérdida de gozo. El apóstata se endurece en sus caminos de rebeldía. Otro efecto es que deja de adquirir el alimento espiritual que suministra “el esclavo fiel y discreto”... lo cual lo conduce a debilidad espiritual y quebranto de espíritu. Contrastando la felicidad de sus siervos leales con la triste condición de los apóstatas, Jehová declaró proféticamente:
“¡Miren! Mis propios siervos comerán, pero ustedes mismos padecerán hambre. ¡Miren! Mis propios siervos beberán, pero ustedes mismos padecerán sed. ¡Miren! Mis propios siervos se regocijarán, pero ustedes mismos sufrirán vergüenza. ¡Miren! Mis propios siervos clamarán gozosamente a causa de la buena condición de corazón, pero ustedes mismos clamarán a causa del dolor de corazón y aullarán a causa de puro quebranto de espíritu.”—Isa. 65:13, 14.
13 Después de haber cedido a obras de la carne como “enemistades, contiendas, celos, enojos, altercaciones, divisiones, sectas,” los apóstatas a menudo llegan a ser víctimas de otras obras de la carne tales como “borracheras,” “conducta relajada” y “fornicación.” (Gál. 5:19-21) Pedro nos advierte acerca de los que “menosprecian el señorío” por medio de despreciar el orden teocrático, que “hablan injuriosamente” de aquellos a quienes se les ha encomendado responsabilidad dentro de la congregación cristiana y así ‘abandonan la senda recta.’ Dice que “las condiciones finales han venido a ser peores para ellos que las primeras.”—Lea cuidadosamente 2 Pedro, capítulo 2.
Cómo evitar ‘apartarse de la fe’
14 Hemos visto que una falta de fe como resultado de dudas destructivas es una de las causas fundamentales de la apostasía, y que la palabra que se ha traducido “dudar” también significa “distinguir.” El apóstata se pone a decidir lo que es cierto y lo que es falso, “lo bueno y lo malo” en lo relacionado con el alimento espiritual. Se hace presuntuoso.—Compare con Génesis 2:17; 3:1-7.
15 Por eso, para evitar el apartarse de la fe, el cristiano debe estar en guardia contra la falta de fe, “el pecado que fácilmente nos enreda,” y ‘correr con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros.’ (Heb. 12:1; 3:12, 19) Pablo nos da este consejo: “Sigan poniéndose a prueba para ver si están en la fe, sigan dando prueba de lo que ustedes mismos son.” (2 Cor. 13:5) Pablo no nos está invitando a tener dudas acerca de “la fe,” sino a interrogarnos nosotros mismos en cuanto a si estamos cumpliendo con la fe o no. El hacer ese honrado examen de conciencia debe llenarnos de modestia y humildad, y así protegernos del espíritu de independencia y de la presunción del apóstata.
16 Para evitar apartarnos de la fe, también tenemos que guardarnos de la ingratitud. Debemos sentirnos agradecidos por la abundancia de alimento espiritual que recibimos por medio del “esclavo fiel y discreto.” (Mat. 24:45) Esto no quiere decir que no debemos convencernos de las cosas a medida que seguimos adelante. En cuanto a esto, se puede aprender una lección doble de los judíos de Berea. Ellos de seguro ‘examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así,’ pero también eran de ‘disposición noble’ porque “recibieron la palabra [que les estaban predicando Pablo y Silas] con suma prontitud de ánimo.”—Hech. 17:11.
17 El tener agradecimiento y prontitud de ánimo semejantes para aprender nos ayudará a cultivar amor y a adquirir conocimiento exacto, junto con pleno discernimiento. A su vez, estas cualidades cristianas harán posible que distingamos entre las cosas de gran importancia y las de menos importancia. ¿Es verdaderamente importante algún punto que se nos haga difícil entender? ¿Afecta las cosas verdaderamente importantes que hemos aprendido con la ayuda de la clase del “esclavo”? ¿Vale la pena dejar que esto nos haga tropezar y tal vez cause tropiezo a otros? ¿Nos impide producir fruto cristiano, para la gloria y alabanza de Dios?
18 Pablo nos aconseja: “Esto es lo que continúo orando: que el amor de ustedes abunde todavía más y más con conocimiento exacto y pleno discernimiento; para que se aseguren de las cosas más importantes, para que estén exentos de defectos y no estén haciendo tropezar a otros hasta el día de Cristo, y estén llenos de fruto justo, que es por medio de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.”—Fili. 1:9-11.
‘Arrebatando del fuego a los que tienen dudas’
19 Puesto que se nos ha advertido que “algunos se apartaran de la fe,” debemos estar preparados para ‘luchar tenazmente por la fe que una vez para siempre fue entregada a los santos.’ (1 Tim. 4:1; Jud. 3) Pero hay que hacer una distinción entre los apóstatas perturbadores, de la clase que se menciona en 2 Pedro, capítulo 2, y los cristianos que se debilitan en la fe y tienen dudas por falta de conocimiento exacto. Judas hace esta distinción. Después de advertir acerca de “murmuradores, quejumbrosos,” que “están admirando personalidades” y acerca de “burlones,” que “son los que hacen separaciones,” dice: “Manténganse en el amor de Dios, mientras esperan la misericordia de nuestro Señor Jesucristo con vida eterna en mira. También, continúen mostrando misericordia a algunos que tienen dudas; sálvenlos, arrebatándolos del fuego.”—Jud. 16-23.
20 Sí, a éstos que tienen dudas hay que mostrarles que están en peligro de ser consumidos por las dudas destructivas. Sus hermanos cristianos, y especialmente los ancianos, deben esforzarse por darles ayuda, arrebatándolos, si de modo alguno es posible, del “fuego” que pudiera destruirlos espiritualmente. En cuanto a los que rehúsan esta ayuda paciente y amorosa, y que realmente ‘se apartan de la fe,’ no debemos dejar que eso nos perturbe indebidamente. Junto con el apóstol Juan, diremos: “Ellos salieron de entre nosotros, pero no eran de nuestra clase; porque si hubieran sido de nuestra clase, habrían permanecido con nosotros.”—1 Juan 2:19.
“Sólidos en la fe” hasta el mismo fin
21 Sin lugar a dudas Satanás quisiera ver que todos nos ‘apartáramos de la fe.’ De modo que Pedro nos aconseja:
“Pónganse en contra de él, sólidos en la fe, sabiendo que las mismas cosas en cuanto a sufrimientos van realizándose en toda la asociación de sus hermanos en el mundo. Pero, después que ustedes hayan sufrido por un poco de tiempo, el Dios de toda bondad inmerecida, que los llamó a su gloria eterna en unión con Cristo, terminará él mismo el entrenamiento de ustedes, él los hará firmes, él los hará fuertes.”—1 Ped. 5:8-10.
Sí, los del Israel espiritual, que han sido llamados para reinar con Cristo en “gloria eterna,” tienen que permanecer fieles en “la hora de prueba,” si quieren estar seguros de que ‘nadie tome su corona.’—2 Tim. 2:10; Rev. 3:10, 11.
22 Los compañeros de éstos, miembros de la “grande muchedumbre,” también se dan cuenta de que tienen que permanecer “sólidos en la fe” si quieren ‘salir de la grande tribulación.’ (Rev. 7:9, 10, 14) Tanto los cristianos que tienen la esperanza celestial como sus compañeros cuya esperanza es vivir para siempre en el paraíso restaurado a la Tierra están resueltos a continuar predicando fielmente “estas buenas nuevas del reino.” (Mat. 24:14) La excelente expansión que se ha realizado en muchas partes del mundo hasta este año 1980 es para ellos prueba de que Jehová está bendiciendo a Su organización y que todavía hay trabajo que hacer. Por lo tanto, hacen caso del consejo de Pablo: “No desistamos de hacer lo que es excelente, porque al debido tiempo segaremos si no nos rendimos.”—Gál. 6:8, 9.
23 A medida que vemos cumplirse ante nuestros mismísimos ojos las cosas que fueron predichas para los “últimos días,” tenemos confianza firme en que la “grande tribulación” y la alborada del justo nuevo orden de Dios están precisamente a las puertas. Las maravillosas bendiciones que nos esperan en el futuro inmediato, ya sea en el cielo o en el paraíso terrestre, nos suministran “fuerte estímulo” para permanecer “sólidos en la fe” hasta el mismo fin, para así “asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.”—Heb. 6:17-19.
¡Rechace la apostasía y adhiérase a la verdad!
Este artículo apareció en w83 1/10 págs. 20-25
¡Rechace la apostasía y adhiérase a la verdad!
“Todo el que se adelanta y no permanece en la enseñanza del Cristo no tiene a Dios. El que sí permanece en esta enseñanza es el que tiene al Padre y también al Hijo.” (2 JUAN 9.)
JEHOVÁ DIOS es la Fuente de la verdad espiritual. Por eso, el salmista le oró apropiadamente: “Envía tu luz y tu verdad” (Salmo 43:3). Por consiguiente, la verdad es una marca identificadora de los adoradores de Jehová. (Juan 8:31, 32; 17:17.)
2 En un esfuerzo por apagar la luz de la verdad entre el pueblo de Jehová, en ciertas ocasiones Satanás el Diablo ha tratado de corromper la congregación cristiana mediante enseñanzas de apostasía (2 Corintios 4:1-6; Judas 3, 4). Pero ha fracasado en tales intentos porque los fieles testigos de Jehová rechazan la apostasía y se adhieren a la verdad respecto a lo espiritual. De hecho, el hacerlo es vital si hemos de mantener una relación estrecha con Jehová Dios y Jesucristo, pues el apóstol cristiano Juan recibió por inspiración divina para escribir: “Todo el que se adelanta y no permanece en la enseñanza del Cristo no tiene a Dios. El que sí permanece en esta enseñanza es el que tiene al Padre y también al Hijo”. (2 Juan 9.)
3 Pero ¿qué deberían hacer los testigos de Jehová para resistir a la apostasía? ¿Y cómo pueden promover los intereses cristianos como “colaboradores en la verdad” (3 Juan 8)? Para conseguir las contestaciones consideraremos la segunda y tercera cartas de Juan, escritas por inspiración en Éfeso, Asia Menor, o en sus cercanías, alrededor del año 98 de la E.C.
La verdad y el amor son esenciales
4 Juan comenzó su segunda carta con las siguientes palabras:
“El anciano a la señora escogida y a sus hijos, a quienes verdaderamente amo, y no solo yo, sino también todos los que han llegado a conocer la verdad, a causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará con nosotros para siempre”. (2 Juan 1, 2.)
5 Para fines del primer siglo de la E.C. el apóstol Juan era de hecho “el anciano”, pues tenía unos 100 años de edad y era también un anciano de muy maduro desarrollo, o edad, espiritual. (Compare con Gálatas 2:9.) Al dirigirse a “la señora escogida”, probablemente se haya estado refiriendo a una congregación particular situada en algún lugar que no dio a conocer, y tal vez haya usado estas palabras para confundir a los perseguidores. En tal caso, los “hijos” de ella eran hijos espirituales, miembros de aquella congregación y cristianos engendrados por el espíritu a quienes Dios había ‘escogido’ para la llamada celestial (Romanos 8:16, 17; Filipenses 3:12-14). Por otro lado, puede que Kyria (palabra griega para “señora”) haya sido el nombre de cierta cristiana.
6 Sea como sea, Juan y todos los demás testigos de Jehová que habían llegado a conocer “la verdad” amaban muchísimo a aquella ‘señora escogida y sus hijos’. Aquella “verdad” era el conjunto total de enseñanzas que giraban en torno a Jesucristo. El adherirse firmemente a ella era esencial para la salvación (Juan 4:24; Efesios 1:13, 14; 1 Juan 3:23). Una razón básica por la cual los testigos de Jehová del pasado y del presente han manifestado y manifiestan amor entre sí es que aman en común “la verdad”. Ésta “permanece en” ellos en el sentido de que sigue residiendo en el corazón de ellos. Esta verdad continuará “para siempre” con estos cristianos genuinos, como una compañera constante. Es, de hecho, una posesión preciada de los testigos de Jehová de hoy día, quienes agradecen a su Padre celestial el que les haya dado dicha verdad.
7 Se garantizan bendiciones divinas para los que se adhieren fielmente a “la verdad”. Al señalar esto, el apóstol añadió:
“Con nosotros habrá bondad inmerecida, misericordia y paz de parte de Dios el Padre y de parte de Jesucristo el Hijo del Padre, con verdad y amor” (2 Juan 3).
La bondad inmerecida proviene tanto de Jehová como de Jesús en el sentido de que a los pecaminosos humanos “por [la] bondad inmerecida [de Dios] se les está declarando justos mediante la liberación por el rescate pagado por Cristo Jesús” (Romanos 3:23, 24). De manera similar, el Padre celestial es la Fuente de la misericordia, pero ésta se expresa para con los humanos imperfectos mediante Cristo (Hebreos 4:14-16; Judas 20, 21). Además, para que los pecadores tengan paz con Jehová, se les tienen que expiar sus transgresiones, y esto ha llegado a ser posible mediante la muerte de Jesús como sacrificio de rescate. (Colosenses 1:18-20.)
8 Juan añadió las palabras “con [o “en”] verdad y amor” (Kingdom Interlinear Translation). Por eso, puede que haya estado diciendo que ‘junto con verdad y amor’ los cristianos genuinos disfrutan de la bondad inmerecida, la misericordia y la paz. O tal vez Juan quiso decir que los siervos de Jehová experimentarían estas bendiciones si permanecían en la verdad y continuaban desplegando amor.
‘Andando en verdad y amor’
9 El apóstol citó algo que personalmente le causaba gozo, y también dio exhortación sana al añadir:
“Me regocijo muchísimo porque he hallado a ciertos hijos tuyos andando en la verdad, así como recibimos mandamiento del Padre. De modo que ahora te solicito, señora, no como persona escribiéndote un mandamiento nuevo, sino uno que tuvimos desde el principio, que nos amemos los unos a los otros”. (2 Juan 4, 5.)
10 Juan tenía razón para regocijarse muchísimo porque “ciertos hijos” estaban “andando en la verdad”. Tenían fe en el nombre de Jesucristo, tenían amor los unos para con los otros y estaban ezforzándose por conformarse al modelo que suministró el Hijo de Dios (Hebreos 12:1-3; 1 Juan 3:23). Si Juan le escribió a una señora llamada Kyria, entonces algunos de los propios hijos de ella estaban en la verdad. Pero si usó las expresiones “hijos” y “señora escogida” en sentido figurado, podía regocijarse de que algunos miembros de la congregación de aquel lugar, que no se da a conocer, habían resistido a la apostasía, y estaban adhiriéndose a la verdad y procuraban llevar una vida de fidelidad para con Jehová. De hecho, los testigos cristianos de Jehová que se han mantenido leales han considerado siempre como su obligación adherirse a la verdad, o ‘andar’ en ella. Para ellos éste es el mandamiento de su Padre celestial y no les parece una carga obedecerlo. (Compare con 1 Juan 5:3.)
11 El apóstol pidió a la “señora” que observara el mandamiento de “que nos amemos los unos a los otros”. (Compare con 1 Juan 3:11.) Al expresar la voluntad de Dios para las personas piadosas, Jesús había mandado a sus discípulos a ‘amarse los unos a los otros, así como él los amaba’. Aquel mandamiento no solo requería que se mostrara amor al prójimo, sino que dicho amor fuera abnegado, hasta el grado de dar su propia vida a favor de otra persona (Levítico 19:18; Mateo 22:39; Juan 10:14, 15; 13:34; 15:13). Dicho mandamiento había sido obligatorio para los seguidores de Cristo “desde el principio” de su relación como personas dedicadas a Dios... de hecho, desde que Jesús lo dio por primera vez, y ciertamente desde el comienzo de la congregación cristiana en Pentecostés del 33 de la E.C. Por lo tanto, en este sentido, como dijo Juan, ‘no era un nuevo mandamiento’.
12 Con referencia al amor, Juan agregó:
“Y esto es lo que el amor significa: que sigamos andando según sus mandamientos. Este es el mandamiento, así como han oído ustedes desde el principio, que deben seguir andando en él” (2 Juan 6).
Los adoradores verdaderos obedecen a Jehová de buena gana porque lo aman con todo el corazón, el alma, las fuerzas y la mente (Lucas 10:27). Las personas a quienes Juan escribió habían tenido el mandamiento sobre el amor “desde el principio”, es decir, desde el tiempo del ministerio de Jesús, o desde que ellas se dedicaron a Dios. Pero ¿qué quiso decir el apóstol con las palabras: “Este es el mandamiento [...] que deben seguir andando en él”? Aunque “él” pudiera referirse al “mandamiento” relacionado con el amor (Nueva Biblia Española), probablemente se refiere al “amor” mismo. Sea que se considere de una manera o de la otra, el “seguir andando en él” significaba continuar desplegando amor los unos para con los otros. (1 Juan 3:18; compare con Romanos 13:8-10.)
Cuidado con los apóstatas
13 Se requeriría esfuerzo para continuar andando en el amor y la verdad. Al explicar por qué, Juan escribió:
“Porque muchos engañadores han salido al mundo, personas que no confiesan a Jesucristo como venido en carne. Este es el engañador y el anticristo” (2 Juan 7).
Es patente que algunos falsos maestros habían estado viajando de un lado a otro, tratando de ganar conversos de entre los cristianos verdaderos. (Compare con Hechos 20:30.) Aunque afirmaban que ellos mismos eran cristianos, aquellos “engañadores” que extraviaban a otras personas no aceptaban que Jesucristo había venido en la carne como humano. Tales enseñanzas falsas rebajarían el valor del papel que Jesús desempeñó como Mesías y rescatador, y también su elevado puesto celestial. (Marcos 1:9-11; Juan 1:1, 14; Filipenses 2:5-11.)
14 Juan llamó a aquellos apóstatas “el engañador y el anticristo” porque las enseñanzas de ellos eran engañosas y ellos mismos se oponían a Cristo. La referencia del apóstol a “muchos anticristos” indica que eran muchos los enemigos individuales de Cristo, aunque en conjunto quizás formen una persona compuesta a quien se le llama “anticristo” (1 Juan 2:18). El negar a Jesús como el Cristo y como el Hijo de Dios envuelve el negar algunas o todas las enseñanzas bíblicas relacionadas con él. Los testigos de Jehová que son fieles rechazan completamente los puntos de vista de dichos falsos maestros.
15 Puesto que existía el peligro de dejarse apartar de la verdad y caer en la apostasía, Juan exhortó:
“Cuídense ustedes mismos, para que no pierdan las cosas que hemos trabajado para producir, sino que obtengan un galardón pleno. Todo el que se adelanta y no permanece en la enseñanza del Cristo no tiene a Dios. El que sí permanece en esta enseñanza es el que tiene al Padre y también al Hijo” (2 Juan 8, 9).
Mediante labores como la de predicar las “buenas nuevas”, Juan y otros cristianos habían ‘producido’ fruto que resultó en la conversión de las personas que originalmente recibieron esta carta. Pero era solo mediante ‘cuidarse’ a sí mismas en sentido espiritual que ellas no ‘perderían’ la bondad inmerecida, la misericordia y la paz procedentes de Jehová y su Hijo, al igual que el compañerismo duradero con todos los que estaban unidos en la verdad y el amor. Si se mantenían fieles, los compañeros de creencia de Juan, que habían sido ungidos con el espíritu, continuarían disfrutando del recompensador servicio a Jehová. Al hablar sobre un “galardón pleno”, es patente que Juan quiso incluir la “corona” celestial que reciben los cristianos ungidos leales (Revelación 2:10; 1 Corintios 9:24-27; 2 Timoteo 4:7, 8; Santiago 1:12). Por supuesto, todo testigo de Jehová debe rechazar las doctrinas de apostasía porque éstas pueden privarlo de la vida eterna en el cielo o en la Tierra.
16 Los “engañadores” apóstatas estaban ‘adelantándose’ y no ‘permanecieron en la enseñanza del Cristo’ porque no se adhirieron a la verdad que habían enseñado Jesús y sus fieles apóstoles. Por eso, los herejes no tenían “a Dios”, puesto que no estaban en unión con Jehová y no tenían relación alguna con él (1 Juan 1:5, 6; 2:22-25). Sin embargo, los fieles testigos de Jehová ‘confiesan que Cristo vino en la carne’, pues ejercen fe en su sacrificio de rescate y se adhieren a lo que él y sus apóstoles leales enseñaron (Mateo 20:28; 1 Timoteo 2:5, 6; 2 Juan 7). Estos cristianos genuinos se adhieren a la verdad y por eso tienen “al Padre y también al Hijo” porque los conocen, aprecian sus cualidades y continúan disfrutando de una relación íntima con ellos.
Actitud para con los apóstatas
17 Los cristianos han de ser hospitalarios, pero no para con los que apostatan de la fe verdadera (1 Pedro 4:9). Juan mostró esto claramente al decir:
“Si alguno viene a ustedes y no trae esta enseñanza, nunca lo reciban en casa ni le digan un saludo. Porque el que le dice un saludo es partícipe en sus obras inicuas” (2 Juan 10, 11).
Los “engañadores” viajaban de un lado a otro y esparcían activamente enseñanzas falsas. Por supuesto, hubiera sido incorrecto el que algún cristiano dedicado les ofreciera la mano en señal de compañerismo dejando entrar en su casa a aquellos falsos maestros. También hubiera sido impropio saludar de algún modo a los apóstatas, fuera mediante un saludo de bienvenida cuando llegaran o un “que te vaya bien” cuando partieran (Authorized Version). Ningún cristiano leal le desearía éxito en su obra a algún promotor deliberado de falsas doctrinas. Por lo tanto, ciertamente ningún fiel testigo de Jehová tendría relaciones sociales con tal clase de persona. (1 Corintios 5:11-13.)
18 Además, si un siervo dedicado de Jehová acogiera en su hogar a dicho maestro engañoso, se haría “cómplice” de las “malas acciones” de dicha persona (Versión Popular). Por lo tanto, ningún leal testigo de Jehová del día moderno saludaría a un apóstata expulsado o desasociado ni permitiría que tal persona usara su hogar cristiano como lugar desde donde esparcir error doctrinal. Ciertamente constituiría una grave responsabilidad ante Dios el que un creyente extendiera hospitalidad a un apóstata y esto resultara en la muerte espiritual de un compañero adorador de Jehová. (Compare con Romanos 16:17, 18; 2 Timoteo 3:6, 7.)
19 Algunos que sirvieron en el pasado como testigos de Jehová han rechazado diversos puntos de vista bíblicos que se basan en las enseñanzas de Jesucristo y sus apóstoles. Por ejemplo, insisten en que no estamos viviendo en los “últimos días”, a pesar de la gran cantidad de prueba que hay de que sí estamos viviendo en ellos (2 Timoteo 3:1-5). Estos apóstatas ‘han salido de entre nosotros porque no son de nuestra clase’ (1 Juan 2:18, 19). Por eso, ya no se asocian con los leales testigos de Jehová ungidos ni con los compañeros de éstos, y, por lo tanto, dichos herejes egoístas no tienen “participación” con el Padre ni con el Hijo, prescindiendo de cuánto se jacten de tener una relación íntima con Dios y Cristo. Más bien, están en la oscuridad espiritual (1 Juan 1:3, 6). Los amadores de la luz y la verdad tienen que mantenerse firmes contra estos promotores de enseñanzas falsas. Los leales testigos de Jehová no quieren ser cómplices de manera alguna en las “malas acciones” de estas personas infieles por medio de apoyar de modo alguno sus palabras y actividades impías. En vez de eso, ‘luchemos tenazmente por la fe que una vez para siempre fue entregada a los santos’. (Judas 3, 4, 19.)
Adhiérase a la verdad
20 Después de exhortar a sus compañeros de creencia a rechazar la apostasía y a adherirse a la verdad, Juan concluyó la segunda carta que escribió por inspiración con las siguientes palabras:
“Aunque tengo muchas cosas que escribirles, no deseo hacerlo con papel y tinta, sino que espero ir a ustedes y hablar con ustedes cara a cara, para que su gozo sea en medida plena. Los hijos de tu hermana, la escogida, te envían sus saludos” (2 Juan 12, 13).
El apóstol prefirió no poner por escrito lo que todavía tenía en el corazón. De modo que puso a un lado el papel de papiro, la pluma de caña y la tinta (probablemente una mezcla de color negro compuesta de goma, negro de humo y agua). A pesar de su edad avanzada, esperaba visitarlos y hablar con ellos “cara a cara”, o, literalmente, “boca hacia boca”, y así disfrutar de conversación íntima. (Kingdom Interlinear Translation; compare con Números 12:6-8.) La visita del anciano apóstol ciertamente resultaría en un intercambio de estímulo que sería recompensador en sentido espiritual y produciría gran satisfacción. (Compare con Romanos 1:11, 12.)
21 El amor cristiano que une a los adoradores de Jehová se hizo evidente en los saludos que Juan expresó. Si escribió a cierta persona que se llamaba Kyria, parece que ésta tenía una hermana carnal cuyos hijos enviaban sus afectuosos saludos. Pero si el apóstol estaba aludiendo a otra congregación (quizás la de Éfeso), la “hermana” que mencionó era aquella congregación como un todo y los “hijos” eran sus miembros individuales.
22 En la segunda carta que Juan escribió por inspiración, él había sido franco en cuanto a dar consejo amoroso que ayudaría a sus compañeros de creencia a rechazar la apostasía y adherirse a la verdad. Con la ayuda de Dios, esto es exactamente lo que los testigos de Jehová de hoy están resueltos a hacer. Pero también tenemos que promover los intereses cristianos como “colaboradores en la verdad” que cooperan entre sí (3 Juan 8). ¿Cómo podemos hacer esto?
¡Rechace la apostasía y adhiérase a la verdad!
“Todo el que se adelanta y no permanece en la enseñanza del Cristo no tiene a Dios. El que sí permanece en esta enseñanza es el que tiene al Padre y también al Hijo.” (2 JUAN 9.)
JEHOVÁ DIOS es la Fuente de la verdad espiritual. Por eso, el salmista le oró apropiadamente: “Envía tu luz y tu verdad” (Salmo 43:3). Por consiguiente, la verdad es una marca identificadora de los adoradores de Jehová. (Juan 8:31, 32; 17:17.)
2 En un esfuerzo por apagar la luz de la verdad entre el pueblo de Jehová, en ciertas ocasiones Satanás el Diablo ha tratado de corromper la congregación cristiana mediante enseñanzas de apostasía (2 Corintios 4:1-6; Judas 3, 4). Pero ha fracasado en tales intentos porque los fieles testigos de Jehová rechazan la apostasía y se adhieren a la verdad respecto a lo espiritual. De hecho, el hacerlo es vital si hemos de mantener una relación estrecha con Jehová Dios y Jesucristo, pues el apóstol cristiano Juan recibió por inspiración divina para escribir: “Todo el que se adelanta y no permanece en la enseñanza del Cristo no tiene a Dios. El que sí permanece en esta enseñanza es el que tiene al Padre y también al Hijo”. (2 Juan 9.)
3 Pero ¿qué deberían hacer los testigos de Jehová para resistir a la apostasía? ¿Y cómo pueden promover los intereses cristianos como “colaboradores en la verdad” (3 Juan 8)? Para conseguir las contestaciones consideraremos la segunda y tercera cartas de Juan, escritas por inspiración en Éfeso, Asia Menor, o en sus cercanías, alrededor del año 98 de la E.C.
La verdad y el amor son esenciales
4 Juan comenzó su segunda carta con las siguientes palabras:
“El anciano a la señora escogida y a sus hijos, a quienes verdaderamente amo, y no solo yo, sino también todos los que han llegado a conocer la verdad, a causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará con nosotros para siempre”. (2 Juan 1, 2.)
5 Para fines del primer siglo de la E.C. el apóstol Juan era de hecho “el anciano”, pues tenía unos 100 años de edad y era también un anciano de muy maduro desarrollo, o edad, espiritual. (Compare con Gálatas 2:9.) Al dirigirse a “la señora escogida”, probablemente se haya estado refiriendo a una congregación particular situada en algún lugar que no dio a conocer, y tal vez haya usado estas palabras para confundir a los perseguidores. En tal caso, los “hijos” de ella eran hijos espirituales, miembros de aquella congregación y cristianos engendrados por el espíritu a quienes Dios había ‘escogido’ para la llamada celestial (Romanos 8:16, 17; Filipenses 3:12-14). Por otro lado, puede que Kyria (palabra griega para “señora”) haya sido el nombre de cierta cristiana.
6 Sea como sea, Juan y todos los demás testigos de Jehová que habían llegado a conocer “la verdad” amaban muchísimo a aquella ‘señora escogida y sus hijos’. Aquella “verdad” era el conjunto total de enseñanzas que giraban en torno a Jesucristo. El adherirse firmemente a ella era esencial para la salvación (Juan 4:24; Efesios 1:13, 14; 1 Juan 3:23). Una razón básica por la cual los testigos de Jehová del pasado y del presente han manifestado y manifiestan amor entre sí es que aman en común “la verdad”. Ésta “permanece en” ellos en el sentido de que sigue residiendo en el corazón de ellos. Esta verdad continuará “para siempre” con estos cristianos genuinos, como una compañera constante. Es, de hecho, una posesión preciada de los testigos de Jehová de hoy día, quienes agradecen a su Padre celestial el que les haya dado dicha verdad.
7 Se garantizan bendiciones divinas para los que se adhieren fielmente a “la verdad”. Al señalar esto, el apóstol añadió:
“Con nosotros habrá bondad inmerecida, misericordia y paz de parte de Dios el Padre y de parte de Jesucristo el Hijo del Padre, con verdad y amor” (2 Juan 3).
La bondad inmerecida proviene tanto de Jehová como de Jesús en el sentido de que a los pecaminosos humanos “por [la] bondad inmerecida [de Dios] se les está declarando justos mediante la liberación por el rescate pagado por Cristo Jesús” (Romanos 3:23, 24). De manera similar, el Padre celestial es la Fuente de la misericordia, pero ésta se expresa para con los humanos imperfectos mediante Cristo (Hebreos 4:14-16; Judas 20, 21). Además, para que los pecadores tengan paz con Jehová, se les tienen que expiar sus transgresiones, y esto ha llegado a ser posible mediante la muerte de Jesús como sacrificio de rescate. (Colosenses 1:18-20.)
8 Juan añadió las palabras “con [o “en”] verdad y amor” (Kingdom Interlinear Translation). Por eso, puede que haya estado diciendo que ‘junto con verdad y amor’ los cristianos genuinos disfrutan de la bondad inmerecida, la misericordia y la paz. O tal vez Juan quiso decir que los siervos de Jehová experimentarían estas bendiciones si permanecían en la verdad y continuaban desplegando amor.
‘Andando en verdad y amor’
9 El apóstol citó algo que personalmente le causaba gozo, y también dio exhortación sana al añadir:
“Me regocijo muchísimo porque he hallado a ciertos hijos tuyos andando en la verdad, así como recibimos mandamiento del Padre. De modo que ahora te solicito, señora, no como persona escribiéndote un mandamiento nuevo, sino uno que tuvimos desde el principio, que nos amemos los unos a los otros”. (2 Juan 4, 5.)
10 Juan tenía razón para regocijarse muchísimo porque “ciertos hijos” estaban “andando en la verdad”. Tenían fe en el nombre de Jesucristo, tenían amor los unos para con los otros y estaban ezforzándose por conformarse al modelo que suministró el Hijo de Dios (Hebreos 12:1-3; 1 Juan 3:23). Si Juan le escribió a una señora llamada Kyria, entonces algunos de los propios hijos de ella estaban en la verdad. Pero si usó las expresiones “hijos” y “señora escogida” en sentido figurado, podía regocijarse de que algunos miembros de la congregación de aquel lugar, que no se da a conocer, habían resistido a la apostasía, y estaban adhiriéndose a la verdad y procuraban llevar una vida de fidelidad para con Jehová. De hecho, los testigos cristianos de Jehová que se han mantenido leales han considerado siempre como su obligación adherirse a la verdad, o ‘andar’ en ella. Para ellos éste es el mandamiento de su Padre celestial y no les parece una carga obedecerlo. (Compare con 1 Juan 5:3.)
11 El apóstol pidió a la “señora” que observara el mandamiento de “que nos amemos los unos a los otros”. (Compare con 1 Juan 3:11.) Al expresar la voluntad de Dios para las personas piadosas, Jesús había mandado a sus discípulos a ‘amarse los unos a los otros, así como él los amaba’. Aquel mandamiento no solo requería que se mostrara amor al prójimo, sino que dicho amor fuera abnegado, hasta el grado de dar su propia vida a favor de otra persona (Levítico 19:18; Mateo 22:39; Juan 10:14, 15; 13:34; 15:13). Dicho mandamiento había sido obligatorio para los seguidores de Cristo “desde el principio” de su relación como personas dedicadas a Dios... de hecho, desde que Jesús lo dio por primera vez, y ciertamente desde el comienzo de la congregación cristiana en Pentecostés del 33 de la E.C. Por lo tanto, en este sentido, como dijo Juan, ‘no era un nuevo mandamiento’.
12 Con referencia al amor, Juan agregó:
“Y esto es lo que el amor significa: que sigamos andando según sus mandamientos. Este es el mandamiento, así como han oído ustedes desde el principio, que deben seguir andando en él” (2 Juan 6).
Los adoradores verdaderos obedecen a Jehová de buena gana porque lo aman con todo el corazón, el alma, las fuerzas y la mente (Lucas 10:27). Las personas a quienes Juan escribió habían tenido el mandamiento sobre el amor “desde el principio”, es decir, desde el tiempo del ministerio de Jesús, o desde que ellas se dedicaron a Dios. Pero ¿qué quiso decir el apóstol con las palabras: “Este es el mandamiento [...] que deben seguir andando en él”? Aunque “él” pudiera referirse al “mandamiento” relacionado con el amor (Nueva Biblia Española), probablemente se refiere al “amor” mismo. Sea que se considere de una manera o de la otra, el “seguir andando en él” significaba continuar desplegando amor los unos para con los otros. (1 Juan 3:18; compare con Romanos 13:8-10.)
Cuidado con los apóstatas
13 Se requeriría esfuerzo para continuar andando en el amor y la verdad. Al explicar por qué, Juan escribió:
“Porque muchos engañadores han salido al mundo, personas que no confiesan a Jesucristo como venido en carne. Este es el engañador y el anticristo” (2 Juan 7).
Es patente que algunos falsos maestros habían estado viajando de un lado a otro, tratando de ganar conversos de entre los cristianos verdaderos. (Compare con Hechos 20:30.) Aunque afirmaban que ellos mismos eran cristianos, aquellos “engañadores” que extraviaban a otras personas no aceptaban que Jesucristo había venido en la carne como humano. Tales enseñanzas falsas rebajarían el valor del papel que Jesús desempeñó como Mesías y rescatador, y también su elevado puesto celestial. (Marcos 1:9-11; Juan 1:1, 14; Filipenses 2:5-11.)
14 Juan llamó a aquellos apóstatas “el engañador y el anticristo” porque las enseñanzas de ellos eran engañosas y ellos mismos se oponían a Cristo. La referencia del apóstol a “muchos anticristos” indica que eran muchos los enemigos individuales de Cristo, aunque en conjunto quizás formen una persona compuesta a quien se le llama “anticristo” (1 Juan 2:18). El negar a Jesús como el Cristo y como el Hijo de Dios envuelve el negar algunas o todas las enseñanzas bíblicas relacionadas con él. Los testigos de Jehová que son fieles rechazan completamente los puntos de vista de dichos falsos maestros.
15 Puesto que existía el peligro de dejarse apartar de la verdad y caer en la apostasía, Juan exhortó:
“Cuídense ustedes mismos, para que no pierdan las cosas que hemos trabajado para producir, sino que obtengan un galardón pleno. Todo el que se adelanta y no permanece en la enseñanza del Cristo no tiene a Dios. El que sí permanece en esta enseñanza es el que tiene al Padre y también al Hijo” (2 Juan 8, 9).
Mediante labores como la de predicar las “buenas nuevas”, Juan y otros cristianos habían ‘producido’ fruto que resultó en la conversión de las personas que originalmente recibieron esta carta. Pero era solo mediante ‘cuidarse’ a sí mismas en sentido espiritual que ellas no ‘perderían’ la bondad inmerecida, la misericordia y la paz procedentes de Jehová y su Hijo, al igual que el compañerismo duradero con todos los que estaban unidos en la verdad y el amor. Si se mantenían fieles, los compañeros de creencia de Juan, que habían sido ungidos con el espíritu, continuarían disfrutando del recompensador servicio a Jehová. Al hablar sobre un “galardón pleno”, es patente que Juan quiso incluir la “corona” celestial que reciben los cristianos ungidos leales (Revelación 2:10; 1 Corintios 9:24-27; 2 Timoteo 4:7, 8; Santiago 1:12). Por supuesto, todo testigo de Jehová debe rechazar las doctrinas de apostasía porque éstas pueden privarlo de la vida eterna en el cielo o en la Tierra.
16 Los “engañadores” apóstatas estaban ‘adelantándose’ y no ‘permanecieron en la enseñanza del Cristo’ porque no se adhirieron a la verdad que habían enseñado Jesús y sus fieles apóstoles. Por eso, los herejes no tenían “a Dios”, puesto que no estaban en unión con Jehová y no tenían relación alguna con él (1 Juan 1:5, 6; 2:22-25). Sin embargo, los fieles testigos de Jehová ‘confiesan que Cristo vino en la carne’, pues ejercen fe en su sacrificio de rescate y se adhieren a lo que él y sus apóstoles leales enseñaron (Mateo 20:28; 1 Timoteo 2:5, 6; 2 Juan 7). Estos cristianos genuinos se adhieren a la verdad y por eso tienen “al Padre y también al Hijo” porque los conocen, aprecian sus cualidades y continúan disfrutando de una relación íntima con ellos.
Actitud para con los apóstatas
17 Los cristianos han de ser hospitalarios, pero no para con los que apostatan de la fe verdadera (1 Pedro 4:9). Juan mostró esto claramente al decir:
“Si alguno viene a ustedes y no trae esta enseñanza, nunca lo reciban en casa ni le digan un saludo. Porque el que le dice un saludo es partícipe en sus obras inicuas” (2 Juan 10, 11).
Los “engañadores” viajaban de un lado a otro y esparcían activamente enseñanzas falsas. Por supuesto, hubiera sido incorrecto el que algún cristiano dedicado les ofreciera la mano en señal de compañerismo dejando entrar en su casa a aquellos falsos maestros. También hubiera sido impropio saludar de algún modo a los apóstatas, fuera mediante un saludo de bienvenida cuando llegaran o un “que te vaya bien” cuando partieran (Authorized Version). Ningún cristiano leal le desearía éxito en su obra a algún promotor deliberado de falsas doctrinas. Por lo tanto, ciertamente ningún fiel testigo de Jehová tendría relaciones sociales con tal clase de persona. (1 Corintios 5:11-13.)
18 Además, si un siervo dedicado de Jehová acogiera en su hogar a dicho maestro engañoso, se haría “cómplice” de las “malas acciones” de dicha persona (Versión Popular). Por lo tanto, ningún leal testigo de Jehová del día moderno saludaría a un apóstata expulsado o desasociado ni permitiría que tal persona usara su hogar cristiano como lugar desde donde esparcir error doctrinal. Ciertamente constituiría una grave responsabilidad ante Dios el que un creyente extendiera hospitalidad a un apóstata y esto resultara en la muerte espiritual de un compañero adorador de Jehová. (Compare con Romanos 16:17, 18; 2 Timoteo 3:6, 7.)
19 Algunos que sirvieron en el pasado como testigos de Jehová han rechazado diversos puntos de vista bíblicos que se basan en las enseñanzas de Jesucristo y sus apóstoles. Por ejemplo, insisten en que no estamos viviendo en los “últimos días”, a pesar de la gran cantidad de prueba que hay de que sí estamos viviendo en ellos (2 Timoteo 3:1-5). Estos apóstatas ‘han salido de entre nosotros porque no son de nuestra clase’ (1 Juan 2:18, 19). Por eso, ya no se asocian con los leales testigos de Jehová ungidos ni con los compañeros de éstos, y, por lo tanto, dichos herejes egoístas no tienen “participación” con el Padre ni con el Hijo, prescindiendo de cuánto se jacten de tener una relación íntima con Dios y Cristo. Más bien, están en la oscuridad espiritual (1 Juan 1:3, 6). Los amadores de la luz y la verdad tienen que mantenerse firmes contra estos promotores de enseñanzas falsas. Los leales testigos de Jehová no quieren ser cómplices de manera alguna en las “malas acciones” de estas personas infieles por medio de apoyar de modo alguno sus palabras y actividades impías. En vez de eso, ‘luchemos tenazmente por la fe que una vez para siempre fue entregada a los santos’. (Judas 3, 4, 19.)
Adhiérase a la verdad
20 Después de exhortar a sus compañeros de creencia a rechazar la apostasía y a adherirse a la verdad, Juan concluyó la segunda carta que escribió por inspiración con las siguientes palabras:
“Aunque tengo muchas cosas que escribirles, no deseo hacerlo con papel y tinta, sino que espero ir a ustedes y hablar con ustedes cara a cara, para que su gozo sea en medida plena. Los hijos de tu hermana, la escogida, te envían sus saludos” (2 Juan 12, 13).
El apóstol prefirió no poner por escrito lo que todavía tenía en el corazón. De modo que puso a un lado el papel de papiro, la pluma de caña y la tinta (probablemente una mezcla de color negro compuesta de goma, negro de humo y agua). A pesar de su edad avanzada, esperaba visitarlos y hablar con ellos “cara a cara”, o, literalmente, “boca hacia boca”, y así disfrutar de conversación íntima. (Kingdom Interlinear Translation; compare con Números 12:6-8.) La visita del anciano apóstol ciertamente resultaría en un intercambio de estímulo que sería recompensador en sentido espiritual y produciría gran satisfacción. (Compare con Romanos 1:11, 12.)
21 El amor cristiano que une a los adoradores de Jehová se hizo evidente en los saludos que Juan expresó. Si escribió a cierta persona que se llamaba Kyria, parece que ésta tenía una hermana carnal cuyos hijos enviaban sus afectuosos saludos. Pero si el apóstol estaba aludiendo a otra congregación (quizás la de Éfeso), la “hermana” que mencionó era aquella congregación como un todo y los “hijos” eran sus miembros individuales.
22 En la segunda carta que Juan escribió por inspiración, él había sido franco en cuanto a dar consejo amoroso que ayudaría a sus compañeros de creencia a rechazar la apostasía y adherirse a la verdad. Con la ayuda de Dios, esto es exactamente lo que los testigos de Jehová de hoy están resueltos a hacer. Pero también tenemos que promover los intereses cristianos como “colaboradores en la verdad” que cooperan entre sí (3 Juan 8). ¿Cómo podemos hacer esto?
INTERNET INFESTADO DE APOSTASÍA CONTRA LA SANTA ORGANIZACIÓN DE JEHOVÁ
HOY NACE ESTE PROYECTO. NO PRETENDE FRENAR LO QUE SOLO JEHOVÁ DIOS FRENARÁ, NI PRETENDE SER UN MÍNIMO CANAL DE PREDICACIÓN.
PRETENDE SOLAMENTE SER UNA ALARMA PARA TI QUERIDO HERMANO QUE NO TIENES POR QUÉ CAER EN MANOS DE APOSTATAS DECLARADOS, BURLONES SIN PIEDAD QUE LASTIMAN AL REBAÑO DE DIOS.
SI, ES UN SITIO CREADO POR UN TESTIGO DE JEHOVÁ. LOS QUE NO QUIERAN LEER PUEDEN RETIRARSE. PERO TENGAN CUIDADO DE NO IR TRAS LOS ESCRITOS, PROPAGANDA O HABLA MALDITA DE LOS APÓSTATAS.
(Isaías 32:6) . . .porque el insensato mismo hablará pura insensatez, y su corazón mismo se ocupará en lo que es perjudicial, para ocuparse en apostasía y para hablar contra Jehová lo que es descarriado, para hacer que el alma del hambriento lo pase vacía; y hace que hasta el sediento lo pase sin bebida misma.
NO PERMITIRÉ COMENTARIOS DE APÓSTATAS, SUFICIENTES SITIOS Y MULTIPLES PÁGINAS TIENEN EN CONTRA DEL AMADO PUEBLO DE JEHOVÁ. SIN EMBARGO SÍ PERMITIRÉ LOS COMENTARIOS DE QUIEN APORTE ALGO SIGNIFICATIVO O QUIERA AGRADECER ESTA LABOR.
SI USTED NO CONOCE A LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ Y QUIERE SABER DE ELLOS, LE RECOMIENDO DEJE INTERNET Y BUSQUE A UNO EN PERSONA. O ACUDA A UNA REUNIÓN EN UN SALÓN DEL REINO DE SU COMUNIDAD.
PRETENDE SOLAMENTE SER UNA ALARMA PARA TI QUERIDO HERMANO QUE NO TIENES POR QUÉ CAER EN MANOS DE APOSTATAS DECLARADOS, BURLONES SIN PIEDAD QUE LASTIMAN AL REBAÑO DE DIOS.
SI, ES UN SITIO CREADO POR UN TESTIGO DE JEHOVÁ. LOS QUE NO QUIERAN LEER PUEDEN RETIRARSE. PERO TENGAN CUIDADO DE NO IR TRAS LOS ESCRITOS, PROPAGANDA O HABLA MALDITA DE LOS APÓSTATAS.
(Isaías 32:6) . . .porque el insensato mismo hablará pura insensatez, y su corazón mismo se ocupará en lo que es perjudicial, para ocuparse en apostasía y para hablar contra Jehová lo que es descarriado, para hacer que el alma del hambriento lo pase vacía; y hace que hasta el sediento lo pase sin bebida misma.
NO PERMITIRÉ COMENTARIOS DE APÓSTATAS, SUFICIENTES SITIOS Y MULTIPLES PÁGINAS TIENEN EN CONTRA DEL AMADO PUEBLO DE JEHOVÁ. SIN EMBARGO SÍ PERMITIRÉ LOS COMENTARIOS DE QUIEN APORTE ALGO SIGNIFICATIVO O QUIERA AGRADECER ESTA LABOR.
SI USTED NO CONOCE A LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ Y QUIERE SABER DE ELLOS, LE RECOMIENDO DEJE INTERNET Y BUSQUE A UNO EN PERSONA. O ACUDA A UNA REUNIÓN EN UN SALÓN DEL REINO DE SU COMUNIDAD.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)